viernes 10 de octubre de 2008

El valor del tiempo


Para entender el valor de una hermana, pregúntale a alguien que no tiene una.

Para entender el valor de diez años, pregúntale a una pareja recién divorciada.

Para entender el valor de cinco años, pregúntale a un recién graduado.

Para entender el valor de un año, pregúntale a un estudiante que fracasó en su examen final.

Para entender el valor de nueve meses, pregúntale a una madre que acaba de dar a luz.

Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que acaba de dar a luz un bebé prematuro.

Para entender el valor de una semana, pregúntale a un editor de una revista semanal.

Para entender el valor de un minuto, pregúntale a alguien que ha perdido el tren, el autobús o un avión.

Para entender el valor de un segundo, pregúntale a alguien que haya sobrevivido un accidente.

El tiempo no espera por nadie. Atesora cada momento que tienes. Lo apreciarías más si lo compartes con ese ser especial. Porque para entender el valor de un amigo o un ser querido, basta con perderlo.

Jorge Luis Borges dijo: “Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo te das cuenta que casarse sólo porque “te estás quedando” es una clara advertencia de que tu matrimonio será en fracaso.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla.

Con el tiempo te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona, es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana, es demasiado incierto para hacer planes.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante...

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo…ante una tumba, ya no tiene ningún sentido”.

Bien dicen que el hombre se hace viejo muy pronto y sabio demasiado tarde…justamente cuando ya no hay tiempo.

viernes 3 de octubre de 2008

El idioma según Fontanarrosa


El genial dibujante y escritor Roberto Fontanarrosa escribió poco antes de su muerte un artículo que en lo personal no sólo tenía su sello humorístico sino mucha verdad respecto a la evolución del lenguaje. A un año de su partida terrenal quiero compartirlo con ustedes. Espero que lo disfruten como yo lo hice.

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En esta época de globalización, aggiornate o quedás afuera... De qué carajo?. Ni idea... Desde que a las insignias las llaman "pins", a los maricones "gays", a las comidas frías "lunchs" y a los repartos de cine "castings", Argentina no es la misma. Ahora es mucho más moderna; durante muchos años, los argentinos estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Y lo que todavía es peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos. Los chicos leían revistas en vez de "cómics", los jóvenes hacían asaltos en vez de "partys", los estudiantes pegaban "posters" creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de "business" y los obreros, tan ordinarios ellos, a mediodía sacaban la fiambrera en lugar del "tupper".Yo, en la primaria, hice "aerobics" muchas veces, pero en mi ignorancia, creía que hacía gimnasia. Afortunadamente, todo esto hoy cambió; Argentina es un país moderno y a los argentinos se nos nota el cambio exclusivamente cuando hablamos, lo cual es muy importante...Cuando estudiábamos con todo para dar un parcial en la facultad decíamos "estoy hasta las bolas ó hasta las manos" cuando en realidad, no nos dábamos cuenta que estábamos a "full", que queda mucho más paquete y es un "wording" mucho más simple viste?Cuando decidíamos parar un poco para comer ó tomar algo, decíamos "la cortamos y vamos al bar a comer unos carlitos ó panchos"; éramos tan ignorantes que no nos dábamos cuenta que en realidad estábamos haciendo un "break"; y ahora somos más piolas: vamos a McDonald's a comer unas "burguers"... No es lo mismo decir "bacon" que tocino, aunque tengan la misma grasa, no vestíbulo que "hall", ni jugar al polo con ventaja que con "handicap". Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor presencia.

Desde que Nueva York (sorry New York) es la capital del mundo, nadie es realmente moderno mientras no diga en Inglés un mínimo de cien palabras. Desde ese punto de vista, los argentinos estamos ya completamente modernizados. Ya no tenemos centros comerciales: ahora son todos "shoppings". Es más, creo que hoy en el mundo no hay nadie que nos iguale. Porque, mientras en otros países sólo toman del inglés las palabras que no tienen porque sus idiomas son pobres, ó porque tienen lenguajes de reciente creación, como el de la Economía o la Informática, nosotros, más generosos, hemos ido más allá: adoptamos incluso las que no nos hacían falta, lo que demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos. Tomando otros ejemplos, ya no decimos facturas, sino "cookies", que queda mucho más fino, ni tenemos sentimientos, sino "feelings" que son mucho más profundos.

Y de la misma manera sacamos "tickets", compramos "compacts", usamos "kleenex", comemos "sandwichs", vamos al "pub", hacemos "footing" (nada de andar caminando así nomás) y los domingos, cuando vamos al campo (que los más modernos llaman "country") en lugar de acampar como hasta ahora, hacemos "camping". Y todo ello, con la mayor naturalidad y sin darle apenas importancia. Los carteles que anuncian rebajas, dicen "Sale 20% OFF". Y cuando logramos meternos detrás de algún escenario hacemos "backstage". Obviamente, esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres, han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho más moderno y elegante, es decir, más "fashion".

Los argentinos ya no usamos calzoncillos, sino "slips" o "boxers" y después de afeitarnos, usamos "after shave" que deja la cara mucho más suave que la loción berreta que usaba mi abuelo. Tampoco viajamos más en colectivo sino en "bus"; ya no corremos: hacemos "joggins"; ya no estudiamos, hacemos "masters"; no estacionamos, utilizamos el "parking". En la oficina, el jefe ya no es el jefe, es el "boss" y está siempre en "meetings" con los "public relations" o va a hacer "business" junto con su secretaria o mejor "assistant". En su maletín de mano, a diferencia de los de antes, que estaban repletos de papeles, lleva tan solo un teléfono, una "laptop" y un "fax-módem"; minga de agenda de papel: ahora es una "palmtop"... aunque seguramente la secretaria es de La Boca, hace "mailings" y "trainings" y cuando termina el trabajo va al gimnasio a hacer "fitness" y "aerobics". Allí se encuentra con todas sus amigas "assistant" del "jet set", que vienen de hacerse el "lifting" y con alguna "top model" fanática del "body-fitness" y del "yoghurt light". Y cuando van a un "cocktail" piden "roast-beef" que, aunque no lo creas, es más digestivo y engorda menos que la carne.

En TV nadie hace entrevistas ni presenta como antes. Ahora hacen "interviews" y presentan "magazines", en lugar de los programas de revistas que dan mucha más presencia, aunque parezcan siempre los mismos. Si el presentador dice mucho O.K. y se mueve todo el tiempo, al magazine se lo llama "show", que es distinto que un espectáculo. Y si éste es un show porno, es decir tiene carne, se lo adjetiva "reality" para quitarle la cosa podrida que tiene en castellano. En las tandas, por supuesto, ya no nos ponen anuncios sino "spots" que, aparte de ser mejores, nos permiten cambiar de canal, o sea hacer "zapping". El mercadeo ahora es el "marketing"; las franquicias comerciales, "franchising"; el mercadismo, "merchandising", el autoservicio, el "self-service"; el escalafón, el "ranking"; la carne, "steak"; el representante, el "manager" y la entrega a domicilio, el "delivery".

Ya no hay cuentapropistas sino "entrepreneurs" y el viejo y querido margen entre la compra y la venta se llama "mark up". Y desde hace algún tiempo, los importantes son "vips", los auriculares, "walk-man"; los puestos de venta, "stands"; los ejecutivos, "yuppies"; las niñeras, "baby-sitters" y los derechos de autor, "royalties". Y por supuesto ya no pedimos perdón, decimos "sorry" y cuando vamos al cine no comemos pochoclo, sino "pop-corn" que es más rico. Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de país tercermundista que tuvimos algún tiempo y que tanto nos avergonzó, sólo nos queda decir "siesta" con acento americano, que es la única palabra que el español ha exportado al mundo, lo que dice a favor nuestro...

Como dijo Inodoro Pereyra: "Ya no quedan más domadores. Ahora todos son licenciados en problemas de conducta de equinos marginales..."


Piero y los americanos

viernes 26 de septiembre de 2008

Si vas desistir lee ésto


La salvadoreña Charo García me escribió hace unos días sobre lo fácil que es darse por vencido y lo difícil que resulta para los seres humanos sobreponerse a las adversidades y luchar por alcanzar sus metas. Sin embargo, muy entusiasta y optimista me alcanzó algunos ejemplos que vale la pena retranmitirlos

Michael Jordan, la superestrella del basketbol fue expulsado del equipo escolar por indisciplinado.

Winston Churchill repitió el sexto grado. Fue Primer Ministro de Inglaterra a los 62 años de edad, luego de una vida muy dura, incluyendo su alcoholismo.

Albert Einstein no habló hasta los 4 años de edad y aprendió a leer a los 7. Su maestra lo calificó como “mentalmente lerdo”. Fue expulsado de la escuela y no le admitieron en el Politécnico de Zurich.

En 1944, Emmeline Snively, directora de la Agencia de Modelos Blue Book Modeling, le dijo a la candidata Norman Jean Baker (Marilyn Monroe): “sería mejor que hicieras un curso de secretaria o te buscaras un buen marido”.

Al rechazar a un grupo de rock inglés llamado The Beatles, un ejecutivo de Decca Recording Company dijo: “No nos gusta ese grupo”.


Cuando Alexander Graham Bell inventó el teléfono en 1867, buscó quienes lo financiaran en el proyecto. El presidente Rutheford Hayes dijo: “Es un invento extraordinario, ¿pero quién lo va a usar?”.

Thomas Alva Edison hizo 2,000 experimentos hasta inventar la lámpara. Un joven reportero le preguntó el por qué de tantos fracasos. Edison respondió: “No fracasé ni una vez. Ocurre que fue un proceso de 2,000 pasos”.

A los 46 años, después de perder progresivamente la audición,
Ludwing Van Beethoven quedó completamente sordo. Y asi compuso buena parte de su obra, incluida 3 sinfonías en los últimos 6 años.

Por eso no debemos pensar que nuestro tiempo pasó, Mientras aquí estemos, siempre habrá algo para aprender y mucho por hacer.

¿Piensas desistir de intentar algo?.

viernes 19 de septiembre de 2008

El latido del silencio

Volví a hablar con ella hace unas noches. Nos habíamos encontrado varias veces en los últimos meses pero no me atreví a platicar más de lo necesario. Mi alejamiento fue por su bien, y creo que también por el mío. Fuimos muy dependientes uno del otro y dicen que eso nunca acaba de la mejor forma. En nuestro caso la sentencia se cumplió.

No recuerdo quién dio el primer paso para superar las tensiones de años anteriores. Debe haber sido ella pues hasta ahora es una mujer sin rencores, locuaz y sin tristeza alguna.

La conocí una tarde de verano y su belleza juvenil tatuó desde entonces mi alma y mi cuerpo. Le dije que la amaba y ella me dijo te amo igual. Le dije que siempre sería suyo y ella me dijo lo mismo. Le dije que nunca la dejaría y ella me dijo así será. Le dije adiós un día y ella me dijo adiós.

Al conversarle esa noche sentí la sensación de la vez primera. Medí cada una de mis palabras intentando construir no sé qué. No me atreví a mirarla fijamente pues no deseaba delatar mi debilidad. Temí lastimarla y que otra vez me mantuviera a distancia.

Los seres humanos hacemos estupideces cada día, construimos y destruimos, aclaramos y enturbiamos, damos vida y matamos, elevamos algo y lo tiramos al piso, y yo hice muchas, especialmente con ella. Y sin embargo estaba sentada frente a mi, diciéndome sin decirlo: ¡ya me olvidé cómo te portaste!.

Juntos vivimos tanto. Reímos, bailamos, viajamos, bebimos, gritamos, lloramos, sufrimos, nos lastimamos, pero por sobre todo nos amamos. ¿Cuánto?. Ella lo sabe y yo lo sé. ¿Lo demostramos?. Creo que fue insuficiente. ¿Seguimos en nuestros pensamientos?. De ella no sé, de mi parte nunca la olvidé.

Debo admitir que es imposible borrar de la memoria a una hembra como ella. Su risa transitada de doncella a mujer, su evolución de timidez a certeza, su crecimiento de estudiante a profesional, todo eso estando a su lado, permanecen en mi. Sigue tan linda como el día en que decidimos ser uno del otro. Me arriesgué a expresarlo pero solamente sonrió. Si me creyera que no fue un cumplido.

Dialogué con ella de nuevo, como antes, y estuve inseguro. No me atreví a decirle que respiro distinto cuando la veo. Tuve vergüenza de invitarle a que dicho encuentro se repitiera. Callé cuando quería pedirle que me abrazara. Deseé colocar su cabeza en mi hombro y permanecí inmóvil. Quise tomar su mano pero ni lo intenté. Sólo rocé sus labios al despedirnos y esta escena se me repite despierto y dormido.

No sé qué estará pensando. No me atrevo a preguntarle. Tengo temor a su respuesta.

Detalles - Roberto Carlos

viernes 12 de septiembre de 2008

Los hombres también lloran

No recuerdo exactamente a qué edad, pero estoy seguro que no pasaba los cinco años, cuando escuché eso de que los hombrecitos no lloraban. Esa debilidad estaba destinada exclusivamente para las mujeres, pero no para nosotros. Uno podía golpearse o ser golpeado, castigado con suspensiones de juegos, salidas, visitas a los amigos, o simplemente ser amonestado por nuestros padres con palabras que un pequeño considera duras, y no debería desahogarse con el llanto.

Tal sentencia de que los hombres no lloraban, y que mi generación y otras más escucharon durante décadas, fue la herencia recibida por nuestros padres, quienes a su vez la recibieron de nuestros abuelos, y éstos de los bisabuelos. ¿Cuál fue el motivo?. No lo sé. Quizás tiene su base en la sociedad de antaño que hacía diferencias entre sexo débil y sexo fuerte. Lo cierto es que ver llorar a un hombre era imposible pues hacerlo en público solamente demostraba su cobardía.

Si bien hay un componente cultural para que muchos varones no manifiesten sus sentimientos, existe en otros un problema patológico que los médicos denominan alexitimia que es la incapacidad para transmitir emociones. Según investigadores, esta alteración la sufren una de cada siete personas, siendo en su mayoría los conocidos hombres de hielo o de corazón de piedra.


La reflexión sobre el llanto viene a mí luego de acompañar a un amigo cercano durante el funeral de su esposa hace unos días. Esa mañana Reynaldo se quebró de dolor mientras Silvia partía de su lado tras soportar dos años de un cáncer que no perdonó su juventud ni su maternidad reciente. Antes le había visto llorar incontables veces y quienes estuvimos con él en tales momentos, todos hombres, jamás creímos que fuera un cobarde.

Y recordando se proyectaron ante mi múltiples escenas donde nadie sintió vergüenza por derramar lágrimas.

Vi a Manuel la última vez que se quedó sin trabajo, despedido, sin recibir siquiera las gracias por tantos años de aporte profesional, sin vacaciones, sin horas extras, sin indemnización, sin nada. Allí estaba frente a mí, bramando su rabia, impotente, preocupado por su familia y su manutención.

Vi a Richi, mi compañero de la universidad, sufriendo al descubrir la infidelidad de su esposa, su amor de toda la vida, y madre de sus tres hijos varones. Y también vi llorar a estos jovencitos cuando fueron informados que el matrimonio de sus padres llegaba a su fin.

Vi emocionarse a curtidos y veteranos hombres de la calle al momento de entregarse en cuerpo y alma a Cristo, algo que minutos antes de suceder creían impensable.

Vi a mi padre llorar en silencio ante la partida de su madre y cuando un pequeño hijo también se fue una noche.

Vi a muchos llorar por el nacimiento de un niño, por los quince años de sus hijas, por la llegada de un nieto, porque se graduaron, porque sus hijos ingresaron a la universidad, porque consiguieron trabajo después de tiempo, porque lograron adquirir la casa por la que tantos años lucharon o, simplemente, porque perdió el equipo de sus amores.

Fueron llantos de alegría, de rabia, de tristeza, de frustración, de emoción, de impotencia, de nerviosismo, Fueron sentimientos expresados y eso hace sentirse vivo.

Vi llorar a muchos hombres y también lloré por éso.

Dejenme si estoy llorando - Los Angeles Negros

viernes 5 de septiembre de 2008

El nuevo idioma español


Anda circulando por el ciberespacio los aportes idiomáticos realizados por los jóvenes durante los últimos años. En vista de esta importante evolución del castellano, la Real Academia de la Lengua los tomaría en consideración pues ya se cansó se dictar reglas que nadie hace cumple ni toma en cuenta. Esta contemporánea ortografía española buscaría unificar nuestro idioma y al mismo tiempo evitaría confusiones. Dicen que esta reforma haría más simple el castellano, pondría fin a los problemas de otros países y lograría que nos entendamos de manera universal quienes hablamos esta noble lengua.

Entre las nuevas disposiciones figurarían:

Supresión de las diferencias entre c, q y k. Komo despegue del plan, todo sonido parecido al de la k será asumido por esta letra. En adelante pues, se eskribirá: kasa, keso, Kijote...

Se simplifikará el sonido de la c y z para igualarnos a nuestros hermanos hispanoamericanos ke convierten todas estas letras en un úniko fonema “s” Kon lo kual sobrarán la c y la z: "El sapato de Sesilia es asul".

Desapareserá la doble c y será reemplasada por la x: "Tuve un axidente en la Avenida Oxidental". Grasias a esta modifikasión, los españoles no tendrán desventajas ortográfikas frente a otros pueblos, por su estraña pronunsiasión de siertas letras.

Asimismo, se funden la b kon la v; ya ke no existe diferensia alguna entre el sonido de la b y la v. Por lo kual, a partir del segundo año, desapareserá la v. Y beremos kómo bastará kon la b para ke bibamos felises y contentos.

Pasa lo mismo kon la elle y la y. Todo se eskribirá kon y: "Yébeme de paseo a Sebiya, señor Biyar". Esta integrasión probokará agradesimiento general de kienes hablan kasteyano, desde Balensia hasta Bolibia.

La hache, kuya presensia es fantasma, kedará suprimida por kompleto: Así, ablaremos de abas o alkool. No tendremos ke pensar kómo se eskribe sanaoria y se akabarán esas komplikadas y umiyantes distinsiones entre "echo" y "hecho". Ya no abrá ke desperdisiar más oras de estudio en semejante kuestión ke nos tenía artos.

Para mayor konsistensia, todo sonido de erre se eskribirá kon doble r: "Rroberto me rregaló una rradio".

Para ebitar otros problemas ortográfikos, se fusionan la g y la j, para ke así, jitano se eskriba komo jirafa y jeranio komo jefe. Aora todo ba kon jota: "El jeneral jestionó la jerensia". No ay duda de ke esta sensiya modifikasión ará ke ablemos y eskribamos todos kon más rregularidad y más rrápido rritmo.

Orrible kalamidad del kasteyano, en jeneral, son las tildes o asentos. Esta sankadiya kotidiana jenerará una axión desisiba en la rreforma; aremos komo el inglés, ke a triunfado universalmente sin tildes. Kedaran ellas kanseladas y abran de ser el sentido komun y la intelijensia kayejera los ke digan a ke se rrefiere kada bokablo. Berbigrasia: "Komo komo komo komo!".

Las konsonantes st, ps o pt juntas kedaran komo simples t o s, kon el fin de aprosimarnos lo masimo posible a la pronunsiasion iberoamerikana.

Kon el kambio anterior diremos ke etas propuetas okasionales etan detinadas a mejorar ete etado konfuso de la lengua. Tambien seran proibidas siertas konsonantes finales ke inkomodan y poko ayudan al siudadano. Asi, se dira: "¿ke ora es en tu relo?", "As un ueko en la pare" y "La mita de los aorros son de agusti".

También se suprimiran las eses de los plurales, de manera ke diremos "la mujere" o "lo ombre".

Despues yegara la eliminasion de la d del partisipio pasao y kanselasion de lo artikulo. El uso a impueto ke no se diga ya "bailado" sino "bailao", no "erbido" sino "erbio" y no "benido" sino "benio".

Kabibajo asetaremo eta kotumbre bulgar, ya ke el pueblo yano manda, al fin y al kabo. Además kedaran suprimia esa de interbokalika ke la jente no pronunsia. Adema y konsiderando ke el latin no tenia artikulo y nosotro no debemo imbentar kosa ke nuetro padre latin rrechasaba, kateyano karesera de artikulo.

Sera poko enrredao en prinsipio y ablaremo komo fubolita yugolabo, pero depue todo etranjero beran ke tarea de aprender nuebo idioma resultan ma fasile.

Profesore terminaran benerando akademiko ke an desidio aser rreforma klabe para ke sere umano ke bibimo en nasione ispanoablante gosemo berdaderamente del idioma de “Serbante y Kebedo.”

Eso si: Nunka asetaremo ke potensia etranjera token kabeyo de letra eñe. La eñe rrepresenta balore ma elebado de tradision ispanika y primero kaeremo mueto ante ke asetar bejasione a simbolo ke a sio korason bibifikante de istoria kastisa epañola unibersa.

¿Simple ficción o vamos camino a eso?


Los jóvenes y su nuevo lenguaje

viernes 29 de agosto de 2008

¿Cómo hicimos para sobrevivir?

Desde México, Maximiliano Rojas, comenta el blog de la semana anterior. Me dice que a propósito hay muchas interrogantes que debemos responder respecto a las vivencias de los niños y jóvenes de esta época. Por ello me plantea algunos cuestionamientos que traslado a ustedes.

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¿Cómo hiciste para sobrevivir de niño?. ¿Si viviste de niño en los 70’s, 80’s o principio de los 90’s cómo hiciste para sobrevivir?.

De niños andábamos en autos que no tenían cinturones de seguridad, ni bolsas de aire e ir en la parte de atrás de una camioneta, era un paseo especial y nos peleábamos por tener ese privilegio.

Nuestras cunas estaban pintadas con brillantes colores de pintura a base de plomo y jamás nos intoxicamos ni sufrimos de retardo mental. No teníamos tapas con seguro contra niños en las botellas de medicina, gabinetes, ni puertas.

Cuando andábamos en bicicleta no usábamos casco, rodilleras o coderas. ¿Y recuerdas que podíamos convertir la bici en moto colocando simplemente un pedazo de cartón o un vaso desechable entre los rayos de la llanta trasera?.

Quienes tenían la fortuna de tener un amigo con bicicleta se las ingeniaban para remolcarnos y en la esquina se acordaban que no tenían frenos. Después de varios choques aprendimos a resolver el problema. Sí, nosotros chocábamos con arbustos o caíamos en tierra, no chocábamos con autos; además salíamos a jugar con la única condición de regresar antes del anochecer.

Tomábamos agua de la manguera del jardín, de la llave o donde la encontráramos, siempre y cuando nos quitara la sed, y no de una botella de agua purificada.

Apenas terminaban nuestras clases del colegio, salíamos apurados rumbo a nuestras casas para comer lo que nos había preparado mamá, pero antes de ello saboreábamos cualquiera de los diferentes dulces sin marca que nos ofrecían a la salida de la escuela.

Nos cortábamos, nos rompíamos un hueso, perdíamos un diente, pero nunca hubo una demanda por éstos accidentes. Nadie tenía la culpa, unicamente nosotros mismos.

Comíamos bizcochitos, tomábamos muchas bebidas con azúcar y nunca teníamos exceso de peso porque siempre estábamos afuera jugando y corriendo. Compartíamos una gaseosa entre cuatro, la tomábamos de la misma botella y nadie se moría por eso.

No teníamos play stations, MP3, Nintendo 64, X boxs, juegos de video, 99 canales de tv en cable, videograbadoras, cine, sonido “surround”, celulares, computadoras, messenger, internet, ni nada por el estilo. Sólo teníamos verdaderos amigos. Bastaba subirnos a la bicicleta o caminar hasta su casa, tocar el timbre o sencillamente entrar sin tocar. Y allí estaban dispuestos a jugar, ahí afuera, en este mundo cruel, sin un guardián alquilado por papá.

Gastábamos horas y horas construyendo unos carritos de cajas o tubos. Hacíamos juegos con palitos, bolas de tenis, jugábamos hoyo, bote pateado, policías y ladrones, al escondido, beisbol, bola de trapo y en algún equipo que se formaba para jugar un partido; no todos llegaban a ser elegidos y no había desencanto llevado a trauma.

Algunos estudiantes no eran tan brillantes como otros y cuando perdían un año simplemente lo repetían. Nadie iba al psicólogo, al psicopedagogo, nadie tenía dislexia, simplemente repetía y tenía una segunda oportunidad.

¡Teníamos libertad, fracasos, éxitos, responsabilidades y aprendíamos a manejarlos!.

viernes 22 de agosto de 2008

Síntomas de vejez

La gente que está en las universidades nació en 1989. Para ellos ha existido solamente un Papa antes que el actual.

Nunca cantaron "We are the world, we are the children" y cuando García Márquez ganó el Nobel ni siquiera sabían leer.

Tenían 3 años cuando la Unión Soviética se desintegró. No se acuerdan de la Guerra Fría y conocen una sola Alemania, aunque en el colegio les hayan contado que hubo dos.

Son demasiado jóvenes para acordarse de la explosión del trasbordador espacial "Challenger" y probablemente nunca sabrán qué fue el "Desafío Pepsi".

Para ellos, el SIDA ha existido toda la vida. No alcanzaron a jugar con el Atari. El CD entró al mercado cuando no tenían ni un año de vida. Jamás tuvieron un tocadiscos. Nunca jugaron Pacman. StarWars les parece bastante falso y sus efectos especiales muy patéticos.

Muchos de ellos no saben, o no recuerdan, que los televisores sólo tenían 13 canales y se cambiaban con perilla; más aún, incluso algunos no han visto nunca un televisor en blanco y negro, y tampoco pueden explicarse siquiera lo que es ver la tele sin control remoto.

Nacieron seis años después que la Sony puso a la venta el Walkman. Para ellos los patines siempre tuvieron las ruedas en línea y ni hablemos de la normalidad con la que ven un teléfono celular o una computadora personal. No conocieron Plaza Sésamo, Perdidos en el espacio, Topo Gigio o El llanero solitario.

Nunca se meten a nadar pensando en "Tiburón" ni creo que hayan usado lonchera de metal.

Para ellos Michael Jackson siempre fue blanco. Y cómo van a creer que Travolta pudo bailar con esa panza.

No recuerdan quién era la "Mujer maravilla", "El hombre nuclear", "La mujer biónica", o el general de los “Dukes de Hazard". Tampoco oyeron la expresión: "El avión, jefe, el avión", o pudieron decir "Por el poder de Greiscol", o "Thunder, thunder, thunder cats oooooooohhhhhhhhh".

Están en nada si les preguntas por “Marco”, "La abeja maya" o "La pequeña Lulú". Y creen que los "Ángeles de Charlie" o “Misión Imposible” fue un estreno cinematográfico.


¡CUIDATE DE ESTOS SÍNTOMAS!:

1.- Cuando entiendes el texto anterior y sonríes melancólicamente.

2. Cuando haces deporte y orgulloso, le cuentas a todo el mundo que lo haces.

3. Cuando hay varios remedios en tu mesa de noche.

4. Cuando te empieza a gustar la sopa que rechazabas de niño.

5. Cuando la virginidad hace tiempo que no te importa.

6. Cuando necesitas mas que una mañana para recuperarte de una trasnochada.

7. Cuando tú mismo cuelgas la toalla después de ducharte.

8. Cuando te molesta que otro deje la pasta de dientes destapada.

9. Cuando tus amigos se casan sin estar apurados.

10. Cuando tus primos chicos te piden cigarros.

11. Cuando les pides a tus sobrinos orientación sobre computación.

12. Cuando vas a la playa y puedes pasar todo el día sin bañarte.

13. Cuando ves los partidos y musicales por TV, en vez de ir a verlos en vivo.

14. Cuando vuelves a llevar regalos a los cumpleaños, como cuando eras chico.

15. Cuando, para hacer deporte, compras ropa que te tape en vez de mostrar.

16. Cuando prefieres ver a un amigo que hablar con él o ella horas por teléfono.

17. Cuando ya sabes lo que quieres.

18. Cuando necesitas de anteojos para leer este post.


We are the world, we are the children


viernes 15 de agosto de 2008

Lo que cuesta criar un hijo (II)


Algunas semanas atrás publiqué que un matrimonio deberá gastar entre 148 mil y 300 mil dólares para criar a un hijo desde que nace hasta que éste cumpla su mayoría de edad. También precisé que tal indicador fue resultado de un trabajo diseñado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos y abarca los costos de alimentación, vivienda y escolaridad. David Miranda, un docente universitario colombiano, me hizo llegar un comentario extenso que deseo reproducirlo:

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Recientemente publicaste que el costo de crianza de un niño desde su nacimiento, hasta la edad de 18 años, era de 148 mil dólares, para una familia de clase media. Para aquellos que tenemos hijos, estos números nos llevan a fantasear sobre todo el dinero que podríamos tener amontonado si no fuera por ellos. Para otros, este número podría confirmar su decisión de seguir sin hijos.

Pero 148 mil dólares no es una cifra tan grande si la desglosamos, ya que se convierte en: $ 8,222.22 por año, $ 685.18 por mes, $ 158.11 por semana. O sea, tan sólo $ 22.58 por día, un poco menos de un dólar por hora.

Aun así, se pudiera pensar que el mejor consejo financiero podría ser: “No tengas niños si quieres ser rico”. Y además hay quienes se extrañan que haya padres dispuestos a invertir no sólo 148 mil sino 300 mil o más dólares.

Yo creo que aquí debemos cambiar el concepto y preguntarnos ¿qué vamos a obtener a cambio de esta gasto?. Permíteme ensayar algunas respuestas:

-El derecho a darle tus nombres y apellidos.
-Escuchar sus risitas bajo las sábanas todas las noches.
-Recibir más amor del que tu corazón pueda soportar.
-Inagotables besos de mariposa y abrazos de oso.
-Su asombro interminable ante las maravillas de la naturaleza.
-Una mano para llevarlo por donde quiera.
-Un compañero para volar cometa o construir castillos en la arena.
-Alguien que te hace reír con sus ocurrencias cuando estés molesto.

Sólo con un hijo nos sorprenderemos cuando mantenga el equilibrio en la bicicleta o aprenda a sumar y restar o cuando ya empiece a leer sin nuestra ayuda. Un hijo es la excusa perfecta para dejar de hacer tus cosas y ponerte a ver dibujos animados un sábado por la mañana, ir al cine para disfrutar las nuevas películas de Disney, o simplemente pedir juntos un deseo a una estrella fugaz.

Con él pegarás arco iris, corazones y flores debajo de los imanes del refrigerador y coleccionarás flores de tallarines pintados para navidad, impresiones de las manos en arcilla y tarjetas con dibujos en la parte de atrás para el Día del Padre o de la Madre. Con él podrás disfrutar cada actuación que tenga en su colegio o escucharás atento la canción o poema que aprendió para ti en el día de tu cumpleaños.

Por 148 mil dólares no hay mejor gasto para tu dinero.

Serás su héroe sólo por recuperar un juguete del techo del garaje, por quitar las ruedas de entrenamiento de la bicicleta, por sacar una astilla, llenar la piscina inflable, llevarlo de caballito muy lejos y por adiestrar su equipo de fútbol que nunca gana pero que siempre logra como premio un helado.

Por 148 mil dólares conseguirás un asiento VIP en su historia para ser testigo de su primer paso, su primera palabra, su primer diente, su primera oración, su primera vez en los juegos mecánicos, su primera cita. Gracias ese gasto conseguirás ser inmortal pues agregarás otra rama a tu árbol genealógico y, si tienes suerte, nietos.

Si lo sabes hacer, con un hijo te graduarás con todos los honores en otras ramas del saber humano como la psicología (para escuchar sus problemas), la nutrición (para enseñarle a alimentarse y que no coma sólo lo que le gusta), el derecho (para aplicarle justicia cuando haga travesuras o se porte mal), las comunicaciones (para escucharle y que te escuche) y en sexualidad humana, (cuando sus despertares de adolescente te abrumen con sus preguntas). Eso es algo que ninguna universidad del mundo puede igualar.

Ante los ojos de tu hijo, especialmente cuando es un niño, estás en el mismo escalafón con Dios, pues tienes todo el poder para calmar su llanto, espantar los monstruos que están debajo de su cama, remendar su corazón roto cuando le abrume la tristeza, organizar y vigilar sus primeras fiestas. Pero lo más importante: Amarlos sin límites, de forma tal que un día ellos amen como tú, sin tomar en cuenta el costo.

Por todo ello, un hijo jamás será un gasto sino una buena inversión. ¿No crees?

viernes 8 de agosto de 2008

El nacimiento de Ramiro


Hace unos días, mientras manejaba, Ramiro -el primer hijo que tuve con Liliana, mi ex esposa- me preguntó por qué le puse tal nombre. Quería confirmar de mis labios si era cierta aquella historia que alguna vez le contó su mamá.

Yo le respondí que todo comenzó meses antes de que planificáramos su nacimiento. En realidad se gestó cuando Omar, mi cuñado, esperaba la llegada de su segundo hijo. Admirador de Rubén Blades y Willie Colón, acababa de escuchar el disco Maestra Vida, considerado la primera ópera salsa original, que narra la historia familiar de cualquier barrio latinoamericano, pero realizado con mucha calidad musical y elementos narrativos literarios.

Uno de sus temas mejor logrados y con mucho ritmo para bailar se tituló “El nacimiento de Ramiro”, el cual describe ese momento maravilloso que tiene un padre ante la llegada del hijo. La canción transmite, además, todas las sensaciones que se comparten en un vecindario de extracción popular, donde la alegría de uno es la alegría de los demás.

Omar me anunció que su hijo a nacer se llamaría Ramiro porque la composición le parecía biográfica. Yo la escuché y también creí lo mismo, mucho más cuando parte de la letra decía “Nació mi niño, mi niño, nuestro niño, quién lo creyera que después de haber andado tanta esquina, correteado tanta hembra y enredado en mil problemas iba yo a salir papá”. Aplaudí su decisión pero lamenté que se me adelantara.

Finalmente le nació una linda nena y el nombre quedó a mi disposición para cuando llegara tal acontecimiento.

Hacia diciembre de 1986 pude cristalizar ese deseo cuando -pese a una negligencia médica- Ramiro llegó a nuestro hogar. Su gestación no fue completa, nació antes que cumpliera los siete meses, con un peso menor a los dos kilos y un tamaño muy inferior a lo habitual. Sólo su permanencia de varias semanas en la incubadora y la mano divina hicieron de él un chico normal. Hoy, a sus 21 años, con un metro ochenta de estatura y un sobrepeso digno de su profesión de cheff, recuerdo ese momento como si fuera ayer.

Ahora que me pidió confirmarle el porqué le puse ese nombre vienen a mi todas las escenas de esa película que llevamos grabada en nuestro interior y que se reestrenan cuando alguien aprieta el botón debido.

No es sino hasta que se uno se vuelve padre en que podemos comprender en su real magnitud a nuestros padres. No es sino hasta ese momento indescriptible en que nuestras vidas pasan a depender de ellos, tan frágiles a simple vista pero tan sólidos para transmitirnos existencia.

Mi gordo, con su pregunta, hizo que soltara todos mis entusiasmos como el primer día que nació. Y allí, entre el tráfico infernal que por estos días vivimos en Lima, fuimos conversando de otros temas como cuándo conocí a su mamá o el día que nos casamos, esto sin descuidar los detalles de esa boda que, según le recuerdan sus abuelos, fue hermosa y muy concurrida.

Los años pasan tan pronto -y por esta época pareciera que más rápido- que en menos de lo que uno piensa nuestros pequeños se vuelven hombres que ya trabajan y orgullosos desean invitarte algo o gastar su dinero para hacerte un regalo.

A veces el tiempo nos juega una mala pasada y las relaciones de pareja no se mantienen como uno quisiera. A veces se deterioran, a veces se rompen, a veces se acaban, pero los hijos siempre estarán allí para recordarnos que fueron el resultado de una relación de amor.

Ramiro en las voces de Blades y Colón

viernes 1 de agosto de 2008

Saliendo con otra mujer

El ciberespacio te abre múltiples posibilidades de contactarte con gente de todo el mundo, ya sea por el chat o por los correos, aunque muchos sean spam o cadenas que se reenvian sin fin. Uno de ellos titulado “Mi esposa me recomendó salir con otra mujer”, llamó mi atención y lo abrí. Creo que vale la pena leerlo.

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Después de varios años de matrimonio descubrí una nueva manera de mantener viva la chispa del amor. Desde hace poco tiempo había comenzado a salir con otra mujer, en realidad todo había sido idea de mi esposa.

-¡Tu sabes que la amas! -me dijo un día, tomándome por sorpresa. La vida es muy corta, dedícale tiempo.
-¡Pero yo te amo a ti! - protesté.
-Lo sé, pero también la amas a ella.

La otra mujer a quien mi pareja quería que yo visitara, era mi madre, viuda desde hace unos años, pero las exigencias de mi trabajo y mis hijos hacían que sólo la visitara ocasionalmente. Esa noche la llamé para invitarla a cenar y al cine.

-¿Qué te ocurre?. ¿Estás bien?" me preguntó.

Mi madre es el tipo de mujer que una llamada tarde, en la noche o una invitación sorpresiva es indicio de malas noticias.

-Creí que sería agradable pasar algún tiempo contigo, le respondí. Los dos solitos... ¿Qué opinas?
Reflexionó sobre ello un momento. Me gustaría muchísimo, dijo.

Ese viernes mientras conducía para recogerla después de mi trabajo me encontraba nervioso, era el nerviosismo que antecede a una cita. Y, por Dios, cuando llegué a su casa, ví que ella también estaba muy emocionada. Me esperaba en la puerta con su viejo abrigo puesto, se había ido a la peluquería y usaba el vestido con el que celebró su último aniversario de bodas, su rostro sonreía, irradiaba luz como un ángel.

-Les dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo y se mostraron muy emocionadas, me comentó mientras subía al auto. No podrán esperar a mañana para escuchar acerca de nuestra velada, agregó.

Fuimos a un restaurante no muy elegante, pero si muy acogedor, mi madre se aferró a mi brazo como si fuera "La Primera Dama de la Nación". Cuando nos sentamos tuve que leerle el menú. Sus ojos sólo veían grandes figuras. Cuando iba por la mitad de las entradas, levanté la vista: mi mamá está sentada al otro lado de la mesa y sólo me miraba. Una sonrisa nostálgica se le delineaba en los labios.

-Era yo quien te leía el menú cuando eras pequeño, ¿recuerdas?.
-Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolver el favor, respondí.

Durante la cena tuvimos una agradable conversación, nada extraordinario, sólo ponernos al día uno con la vida del otro. Hablamos tanto que nos perdimos el cine.

-Saldré contigo otra vez, pero sólo si me dejas invitar, dijo ella.

Cuando la llevé a su casa, la sentí, la besé, la abracé, le dije cuánto la quería.

-¿Cómo estuvo la cita?, quiso saber mi esposa cuando llegué aquella noche.
-Muy agradable, gracias, mucho más de lo que imagine.

Días más tarde mi madre murió de un infarto fulminante, todo fue tan rápido, no pude hacer nada. Al poco tiempo recibí un sobre del restaurante donde habíamos cenado mi madre y yo, contenía una nota que decía:

"La cena está pagada por anticipado, estaba casi segura que no podría estar allí,
pero igual pagué para dos, para ti y tu esposa,….
jamás podrás entender lo que aquella noche significó para mi. ¡Te amo"!
Tu Mamá......

En ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo ¡TE AMO! y darles a nuestros seres queridos el espacio que se merecen; nada en la vida será más importante que Dios y tu familia, dales tiempo porque ellos no pueden esperar.
Si vive tu madre....... disfrútala....
Si no..... recuérdala...
Ten siempre presente que el tiempo nunca perdona.

viernes 25 de julio de 2008

El amor sólo dura cuatro años

Durante muchos años nos aseguraron que eso que conocemos como amor con su matrimonio, pasiones, engreimientos y locuras, tenía una duración promedio de siete años. Inclusive, quienes más sabían de esto, hablaban de “la comezón del sétimo año” en alusión a las tentaciones que empezamos a sentir, sobre todo los varones, tras ese tiempo de convivencia.

Hoy, con todas las posibilidades de investigación existentes, científicos mexicanos han analizado la verdad de aquellas creencias y llegan a la conclusión -aunque usted no lo crea como diría Ripley- que el amor apenas dura cuatro años

Para ello realizaron múltiples análisis con implicancias neurológicas de este sentimiento que, al mismo tiempo, es resultado de un proceso físico químico que se activa en el cerebro y que es calificado por los propios científicos como un "estado demencial temporal".

Los responsables de esta novedosa información son especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), encabezados por Georgina Montemayor Flores, y aclaran que para ellos el amor se diferencia de la atracción física y sexual.

La especialista asegura que el enamoramiento activa en nuestro cerebro sustancias químicas que ocupan todas las neuronas y que sólo hacen pensar en el ser amado. “Cuando un individuo se enamora, se accionan las zonas que controlan emociones, como el tálamo, la amígdala, el hipotálamo, el hipocampo, el giro singulado y las partes del sistema límbico", expone.

Para sorpresa de muchos, el equipo de científicos mexicanos afirma que este estado físico químico no dura para siempre y que por lo general llega a un máximo de cuatro años o hasta que aparece otro ser que despierta esa pasión romántica, y sólo queda el apego o la compañía hacia una persona. “En este sentido, la condición sicológica del enamorado puede ser comparable con un estado obsesivo compulsivo", sostienen.

El trabajo que ha despertado polémica en la comunidad internacional advierte que el amor romántico es tan fuerte como el impulso de ingerir alimentos o tener sed, que se puede controlar en las primeras etapas, pero una vez activado es imposible detenerlo inmediatamente, aunque es temporal.

Para la experta mexicana el amor tiene un precio. “Por principio, se pierde la libertad y también se vuelve dependiente de otra persona, por ello, se debe recordar que el desamor libera. En sus inicios, el amor deviene en una obsesión de tales dimensiones que las personas dejan de ser productivas; de hecho las grandes obras de arte nunca se crearon cuando los autores estaban apasionados, sino después, en el proceso del desamor", expresa categóricamente.

Otra de los resultados de la investigación radica en el hecho de que sólo se puede estar enamorado de una persona a la vez, a diferencia del cariño o del deseo sexual que puede darse con varios o varias al mismo tiempo. Por eso, la especialista precisó que las personas entran y salen de tal estado de enamoramiento porque el cerebro no podría resistir tanto desgaste si se mantuviera así constantemente.

La investigación no explica comportamientos de personas que seguramente todos conocemos como eternamente enamoradas. Y si bien hoy son más frecuentes las rupturas o divorcios, en nuestro entorno vemos parejas muy enamoradas, con muchos años de relación, y que se deben reír de este trabajo.

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A propósito del bloq anterior, encontré este tema de Joaquin Sabina y una receta muy particular para vivir 100 años


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Joaquín Sabina: Pastillas para no soñar

viernes 18 de julio de 2008

Vivir cien años ya es posible


Una de los principales deseos del hombre ha sido descubrir la llamada fuente de la juventud y prolongar su vida. En su afán por encontrarla creó recetas y lanzó recomendaciones que incluyen hábitos alimenticios, aparte de cremas y operaciones que sólo sirven para un cambio estético.

Alberto Boveris, un científico argentino, obsesionado por el tema, asegura que si existieron personas que vivieron hasta los 120 años, uno de los objetivos de la medicina actual es que todos los seres humanos vivan tanto como aquellos y que lo hagan en forma saludable.

Hoy se conoce que sólo en Estados Unidos existen unos 75 mil ciudadanos que tienen más de 100 años y que en el mundo hay casi 200 mil que superan esa edad. Tal cifra resulta estimulante si recordamos que a comienzos del siglo XX apenas había unas 500 personas mayores a 100 años. Ahora es el grupo etario que más creció. Hace tres décadas, los jóvenes representaban el 33% de la población total, hoy son el 18%. Los mayores de 60 representaban el 12%, hoy son el 24%.

Un objetivo primordial es que al ingresar a lo que hoy se llama cuarta edad se goce de una vida saludable. En este sentido Japón lleva la delantera pues mientras su esperanza de vida es de 76 años y su expectativa de vida saludable es de 74.5 años, en nuestros países latinoamericanos, la esperanza de vida es de 74 años y la expectativa de vida saludable de 68. O sea que mientras los japoneses sufrirán los achaques propios de la vejez apenas entre el 1 y el 2% de su vida, nosotros -los de esta parte del continente- lo estaremos el 10% de nuestra existencia.

Los especialistas consideran que llegar a los cien años de edad, en buenas condiciones, será posible sin ninguna duda. Para ello se basan en las estadísticas del siglo XX que pudo elevar la vida del ser humano de los 50 a 80 años, fundamentalmente por los descubrimientos científicos que permitieron luchar contra las infecciones.

Dan Buettner, un investigador norteamericano, logró descubrir cuatro lugares del mundo donde la gente vive normalmente entre 90 y 100 años y cuenta cómo añadir años a su vida en su libro "The Blue Zones" (Las zonas azules). Estos lugares son la región de Barbagia en Cerdeña, la isla japonesa de Okinawa, una comunidad de Adventistas del Séptimo Día en Loma Linda en California y la península de Nicoya en Costa Rica.

El autor, quien trabajó el tema durante siete años, encontró factores comunes en los longevos, entre ellos relaciones familiares muy sólidas así como un estímulo para vivir y hábitos alimenticios saludables, además de una vida activa y beber en forma moderada.
Por otro lado, pruebas de laboratorio demostraron el rol clave que juegan tanto la vitamina E como la actividad física y mental. Es decir, una combinación de buena alimentación, ejercicios moderados y actividad neurológica.

Como se sabe, el envejecimiento es resultado de un complejo proceso que incluye desde la carga genética y la muerte celular hasta el medioambiente. Es decir que el hombre, desde que nace, incorpora a su organismo productos tóxicos altamente dañinos que van desde la polución y la radiación hasta el tabaco y los medicamentos, pasando por los aditivos químicos de alimentos procesados.

Si con el tiempo los avances médicos nos permiten llegar a esa edad, sería bueno pensar desde ahora qué haremos para no aburrirnos.

viernes 11 de julio de 2008

Lo que cuesta criar un hijo

En Estados Unidos -uno de los países desarrollados donde todo se investiga- se ha llegado a la conclusión de que un matrimonio puede gastar entre 148 mil y 300 mil dólares para criar a un hijo hasta que éste cumpla su mayoría de edad.

Tal indicador es resultado de un trabajo diseñado por su propio Departamento de Agricultura y dado a conocer por el mismo gobierno norteamericano y abarca los costos de alimentación, vivienda y escolaridad de un niño nacido en el 2007 y que serán necesarios durante los próximos 18 años.

Las impresionantes cifras representan un mayor índice que lo gastado por las familias promedio estadounidenses en tiempos recientes. Y si bien demuestran un incremento, la novedad radica en que está disminuyendo el rubro de la alimentación pues, si antes se consideraba un 25% del presupuesto, en la actualidad sólo se dispone de 17%, sacrificando la buena comida.

En cambio, a diferencia de ello, el rubro de educación tuvo un espectacular crecimiento, pasando del 2% al 12%.

Sin embargo, el costo mayor que deberán disponer los matrimonios en Estados Unidos será el concerniente a vivienda; ahora se incrementa al 33% de los gastos totales, a diferencia de antes que alcanzaba el 27%.

Las primeras investigaciones del Departamento de Agricultura se iniciaron en 1960. Desde entonces las realizan anualmente con el fin de hacer proyecciones no solamente en su economía sino como información privilegiada para los hogares de su país y en el mismo se incluyen el transporte, salud y otras necesidades.

Dentro de las cifras alcanzadas se indican que mayor dinero en la crianza de los hijos se gasta durante la etapa de adolescente pues el consumo en vestimenta y distracciones se duplica a diferencia de cuando se era un niño.

Señala el gobierno norteamericano que una familia con ingresos promedio de 45,800 dólares sin los descuentos por impuestos puede gastar en términos reales unos 148,320 dólares durante los primeros 17 años del niño. Por otra parte, los hogares con ingresos superiores a 77,100 dólares al año, gastarán 298,680 dólares en la crianza de un hijo.

El Departamento Agricultura también notó que los costos de crianza de un niño son más grandes en la región urbana del oeste de Estados Unidos, y menores en la región norcentral y las zonas rurales del país.

En nuestras naciones latinoamericanas cuyos salarios mínimos van de 288 dólares (Venezuela) a 155 dólares (Perú) por mes ó 3,456 y 1,860 dólares por año, respectivamente, sería interesante que alguna institución haga un estudio para conocer qué cantidad exacta gastamos en criar a un hijo.

Si bien no existe un trabajo especializado, infinidad de informes, artículos, ensayos y variada documentación nos aseguran que sólo un mínimo privilegiado de menores de edad disfruta de todas las comodidades necesarias para su desarrollo infantil y juvenil hasta llegar a la mayoría de edad. El resto deberá conformarse con que sus padres tengan al menos ingresos y que les toque lo máximo posible en esa distribución familiar. Mientras, además de estudiar en escuelas públicas y atenderse en centros de salud del estado, también deberán sacrificar alimentación y distracciones.

El gran cantautor panameño Rubén Blades al comenzar la década de los ´80 creó su opera-salsa "Maestra Vida",
producida por Willie Colón. Entre los temas que incluyó hubo uno llamado “El Nacimiento de Ramiro” y desde entonces -para todos quienes gustamos de este género- se convirtió en el himno por la llegada de un hijo (al mío -que nació en 1986- le puse ese nombre por recuerdo a la canción). La simpleza y profundidad de su letra, aunque suene contradictorio, se sintetizan en un verso que dice “aunque sé que he andado en mil problemas trataré de darle todo lo que nunca tuve yo”.

Lo bueno -y hablo exclusivamente de los padres responsables, entre quienes me incluyo- es que cuando tenemos ingresos, sean muchos o pocos, no nos preocupamos en cuánto gastamos para criar a nuestros hijos, creemos que siempre será poco, sobre todo si al final ellos nos retribuyeron esta “inversión” siendo hombres serios y honestos.

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Un recuerdo de los años ´70

viernes 4 de julio de 2008

El amor te vuelve ciego

La famosa frase de que el amor te vuelve ciego ha dejado de ser una simple expresión para tener todo un respaldo científico. Investigaciones recientes sobre el funcionamiento del cerebro revelan que las personas enamoradas son incapaces de ver los defectos del ser amado y pierden la capacidad de criticar a sus parejas.

Mara Dierssen, neuróloga e investigadora del Centro de Regulación Genómica de Barcelona asegura que en determinados sentimientos, especialmente en los casos de amor romántico o maternal, se activan las mismas regiones del cerebro y, simultáneamente, se "desactiva" la zona del cerebro encargada del juicio social y de la evaluación de las personas.

La profesional -que expuso hace su trabajo unas semanas en el foro internacional “Amor, ciencia y sexo” realizado en España- afirma además que esta insólita situación ocurre no solamente con los seres humanos sino también en los animales y tal severación es resultado de varios años de estudios con la finalidad de conocer el complejo funcionamiento del cerebro.

Si bien, los trabajos no están concluidos, estos avances sirven para empezar a responder preguntas que nos hacemos desde siempre, como saber qué ocurre en nuestro interior cuando nos enamoramos, si es cierto que nos enamoramos con el cerebro o con el corazón y por qué a veces sentimos deseos sexuales y otras no.

Si bien, la Real Academia define la palabra amor como "un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser", para la doctora Dierssen, el amor es mucho más simple y simplemente dice que es "una adicción química entre dos personas".

Según la investigadora, cuando hay enamoramiento sólo ocurren otros deseos como atracción física, apetito sexual, afecto y apego duradero. Estos sentimientos producen al interior un conjunto de alteraciones químicas que generan a su vez sustancias como la dopamina, responsable de la sensación de atracción o la serotonina, implicada en los pensamientos obsesivos.

El trabajo también permite comprobar que los cerebros de hombres y mujeres funcionan de manera diferente en cuestiones del amor, incluyendo lo relacionado a los deseos sexuales. "Se ha descubierto que existen diferencias entre géneros, de manera que el hombre es más sexual, tiene un apetito sexual más constante, mientras que la mujer es más sensitiva", explica Dierssen.

Con respecto a la infidelidad, la experta advierte que ésta se produce de diferente manera de acuerdo a las especies. Recuerda que, por ejemplo, sólo el tres por ciento de los mamíferos son monógamos, como los ratones de la pradera, las orcas o el hombre, mientras que la gran mayoría son promiscuos.

Sin embargo, Dierssen dio a conocer sobre un experimento hecho con ratones de montaña, caracterizados precisamente por su gran promiscuidad. Dijo que mediante una manipulación genética en estos animales se consiguió que los machos sean fieles a su pareja.

Se imaginan qué pasaría si este experimento se aplicara a los seres humanos. Qué pensarían ellas de tal posibilidad. Sobre todo cuando por otros estudios se conoce que un 15 por ciento de latinos reconoce haber sido infiel alguna vez en su vida y un 45 por ciento afirma que lo deseó en algún momento.

viernes 27 de junio de 2008

Los padres modernos (II)


Parece que el blog escrito la semana pasada sobre los nuevos padres despertó varios comentarios, algunos altisonantes, pero comentarios al fin. Un lector argentino, que se identificó como “un padre de los antiguos”, pese a sus 42 años, me alcanzó algunas definiciones con el deseo que se los retransmita a ustedes. Cumplo con él.

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Es curioso cómo confundimos el amor y nos dedicamos a hacer felices a nuestros hijos, a cumplirles sus caprichos, a resolverles la vida y no pensamos en prepararlos para una vida dura, así que nuestros hijos nunca aprenderán a ganarse la vida y a ser autosuficientes. A eso se le llama hacerlos DEPENDIENTES E INUTILES.

Cada día los hijos pretextan su ayuda en las labores del hogar alegando que su única responsabilidad es estudiar y lo demás depende sólo de sus padres. A eso se le llama ser MANTENIDOS.

Para hacerlos felices les compramos la mejor ropa, hacemos que estudien en escuelas particulares y les damos dinero para sus gastos, los cuales -por cierto- no se ganan y lo que es más grave: creen que es tu obligación. Te sacrificas para que tus hijos tengan lo mejor y nunca quedan contentos, sólo recibes EXIGENCIAS Y EGOISMO.

Si miramos hacia atrás y revisamos los años de nuestra juventud, todo era muy diferente. No tenías celular y no pasaba nada. No tenías computadora. Te conformabas con la ropa que te podían comprar y no por eso te sentías diferente ni mal por no usar la marca X ó Z.

Si te llamaban la atención, o negaban un permiso, no faltabas ni amenazabas a tu papá. Para ir a una fiesta prometías regresar a una hora y la cumplías así no te gustara, de lo contrario no ibas a la siguiente. Entonces existía un valor que aprendimos desde niños: EL RESPETO. Había otros también: el orden, la disciplina y la obediencia.

Hoy, algunos padres no sólo les ayudan con sus tareas, sino que la hacen completa. Somos cómplices de nuestros hijos. Antes no te sobreprotegían, ni te solucionaban los problemas, tenías libertad hasta para cometer errores, lo cual te llevó a desarrollar un sentido de responsabilidad y de identidad. Eso se llama CRECER.

Tampoco faltaba un correazo bien puesto, que a nadie le ocasionó trauma alguno. A papá le escuchábamos con respeto y la orden de mamá se acataba sin protestar; sus consejos no eran catalogados como cantaletas. Ellos ponían las reglas sin miedo a que dijeras: “no me comprenden” o “me voy de la casa”. ¿A dónde ibas a ir y dónde te tratarían mejor que en tu casa?. Si no querías comer te quedabas con hambre y no te daban dinero para comprar porquerías en la tienda.

¿Que podemos hacer con los hijos de hoy?.

Enséñales a ganar su propio dinero con honestidad, para que sepan lo que cuesta administrarlo y disfrutarlo. Enséñales a valorar la oportunidad del estudio, no todas las personas tienen el privilegio de prepararse, tener una profesión y formar un plan de vida equilibrado.

Enséñales a respetar a sus semejantes para que cuando tengan su pareja la sepan cultivar y procurar. La igualdad entre hombres y mujeres no es faltarse al respeto, ni tener jerarquías ventajosas.

Enséñales a formar su escala de valores que los harán seres humanos de bien, útiles a su familia y a la sociedad. Que sepan que los valores no pasaron de moda ni son piezas de museo. Enséñales a quererse a sí mismos para que cuando tengan sus hijos, los amen y eduquen.

Ponte las pilas. Hagamos que nuestros hijos aprendan que el respeto, compromiso, honestidad, humildad, cortesía, prudencia, generosidad, agradecimiento y nobleza de corazón…los hará unos seres humanos de excelencia….¡Después de todo no es tan difícil….Prueba y verás!.

¡Cumplido con su encargo amigo argentino!.

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Soy Rebelde, un tema generacional

viernes 20 de junio de 2008

Los padres modernos

A propósito de que hace unos días se celebró en nuestros países el Día del Padre y en el mes de Mayo el Día de la Madre, Vanesa -una lectora mexicana- me escribió un correo con algunas reflexiones sobre nuestro rol de padres en la actualidad.

Ella asegura que somos de las primeras generaciones de padres decididos a no repetir con los hijos los mismos errores que pudieron haber cometido nuestros progenitores. Y en el esfuerzo de abolir los abusos del pasado, ahora somos los más dedicados y comprensivos, pero a la vez los más débiles e inseguros que ha dado la historia.

Añade que lo grave es que estamos lidiando con unos niños más igualados, beligerantes y poderosos que nunca existieron. “Parece que en nuestro intento por ser los padres que quisimos tener, pasamos de un extremo al otro. Así que, somos los últimos hijos regañados por los padres y los primeros padres regañados por nuestros hijos. Los últimos que le tuvimos miedo a nuestros padres y los primeros que tememos a nuestros hijos. Los últimos que crecimos bajo el mando de los padres y los primeros que vivimos bajo el yugo de los hijos. Lo que es peor, los últimos que respetamos a nuestros padres, y los primeros que aceptamos que nuestros hijos no nos respeten” asegura.

Nuestra lectora precisa que en la medida que el permisivismo reemplazó al autoritarismo, los términos de las relaciones familiares han cambiado en forma radical, para bien y para mal.

Recuerda que antes se consideraban buenos padres a aquellos cuyos hijos se comportaban bien, obedecían sus órdenes y los trataban con el debido respeto. Y buenos hijos a los niños que eran formales y veneraban a sus padres. Pero en la medida en que las fronteras jerárquicas entre nosotros y nuestros hijos se han ido desvaneciendo, hoy los buenos padres son aquellos que logran que sus hijos los amen, aunque poco los respeten.

Coincido con la lectora cuando afirma que son los hijos quienes ahora esperan el respeto de sus padres, entendiendo por tal que les respeten sus ideas, sus gustos, sus apetencias, sus formas de actuar y de vivir. Y que además les patrocinen lo que necesitan para tal fin.

“Como quien dice, los roles se invirtieron, y ahora son los papás quienes tienen que complacer a sus hijos para ganárselos, y no a la inversa, como en el pasado” escribe Vanesa.

La reflexión sirve para explicar el esfuerzo que hoy hacen tantos papás y mamás por ser los mejores amigos de sus hijos y parecerles "muy cool" a sus hijos.

Nuestra amiga mexicana enfatiza cuando dice que los extremos se tocan, y si el autoritarismo del pasado llenó a los hijos de temor hacia sus padres, la debilidad del presente los llena de miedo y menosprecio al vernos tan débiles y perdidos como ellos. “Los hijos necesitan percibir que durante la niñez estamos a la cabeza de sus vidas como líderes capaces de sujetarlos cuando no se pueden contener y de guiarlos mientras no saben para dónde van. Si bien el autoritarismo aplasta, el permisivismo ahoga”, expresa.

“Sólo una actitud firme y respetuosa de nuestra parte permitirá que los hijos confíen que somos idóneos para gobernar sus vidas mientras sean menores, porque vamos adelante liderándolos y no atrás cargándolos y rendidos a su voluntad. De tal forma que sólo así evitaremos que las nuevas generaciones se ahoguen en el descontrol y hastío en el que se está hundiendo la sociedad que parece ir a la deriva, sin parámetros, ni destino”, finaliza.

Puede que más de uno se sienta aludido por tantas verdades. En lo personal suscribo varias de sus afirmaciones. En todo caso, hoy somos padres muy diferentes a los nuestros pero, también hoy, comprendemos su comportamiento. ¡Y se los agradecemos!.

viernes 13 de junio de 2008

¿La religión es para los viejos?

Desde que tengo uso de la razón siempre escuché que la religión y sus prácticas son para los niños y para las personas mayores, quienes al acercarse a la muerte inevitable se van redimiendo de sus pecados y excesos por este mundo. Así de esta forma están preparados para cuando llegue el final y, por si acaso, ganarse el cielo en caso que exista.

Yo no comprendía, siendo todavía un niño, cuando algunos tíos se preguntaban qué habría cuando todo aquí en la tierra se acabe. Si sería cierta la existencia de una vida extraterrenal. Mis pensamientos que apenas frisaban los 7 ú 8 años estaban sólo entusiasmados con la posibilidad de encontrarme con Dios mediante mi primera comunión. Y así, entre cursos de religión, asistiendo a misa los domingos, ayudando al sacerdote como acólito transcurrió mi primaria, entusiasmado con el catecismo y las historias que la Biblia nos traía.

Fue una mañana de abril de 1968, en la primera clase de Historia Universal que todo lo aprendido en temas religiosos se vino abajo cuando el profesor empezó a hablar sobre la aparición del hombre sobre la tierra pero de Adán y Eva nada. Recuerdo que miré a mi compañero de carpeta y en voz baja nos preguntamos en qué momentos aparecían nuestros primeros padres, aquellos que nos enseñó la Biblia, pero nuestra timidez de colegiales de 11 años nos hizo callar y no pedirle al profesor una explicación. Sólo nuestra propia curiosidad nos dio la respuesta real tiempo después.

Pese a ese desencanto estudiantil, mi fe -y creo que la de la inmensa mayoría de personas de conozco, permanece intacta. Y si bien el mundo hoy es testigo de la existencia de más agnósticos también se reconoce la existencia de un Dios o ser superior, no importando la religión que se profese.

Menciono todo esto -y supongo que se habrán dado cuenta- porque los oficios religiosos o actividades similares tienen hoy en día no sólo la participación de niños y viejos como se creía antes, sino a muchos jovencitos y jovencitas que muestran un amor al prójimo que a los de mi generación les daba vergüenza expresar. Puede que para ello haya contribuido el incremento de colegios parroquiales o la participación más activa de los hermanos o pastores en la enseñanza. Lo único cierto es que allí están, sin vergüenza de nada.

Wilkins, un cantaatutor portorriqueño, prodigio que empezó en el arte a los cinco años y creador de temas como Margarita -de la película Salsa- Sopa de Caracol, No se puede Morir por Dentro y la conocida versión de Lambada, compuso cuando apenas tenía 22 años un tema que sin querer fue incorporado como parte del repertorio religioso: “Cómo no creer en Dios”, el cual fue grabado en Argentina.

El joven Wilkins que por entonces ya estaba incorporado a la disquera Fania, y había grabado con Tito Puente, Ismael Rivera, Danny Rivera, entre otros, empezando a conocer además las tentaciones del mundanal sistema, escribió los versos más hermosos que alguien pudiera imaginar para explicar sobre la existencia de un Dios.

Hoy, a sus 54 años, el artista que se retiró el año pasado tras 43 producciones discográficas, reconoce que el tema no lo hizo con el objetivo de que se convirtiera en un tema religioso sino de esperanza y fe, algo que parece entenderlo la Corporación Wong cuando propietarios y empleados se reúnen cada 1 de mayo para celebrar el Día del Trabajo y lo cantan como
corolario de su ceremonia.

Wilkins dice que mientras estemos en este mundo que conocemos y esperamos el otro que no conocemos debemos vivir con fe, amar con fe y también brindar con fe. No por gusto es un próspero industrial del vino al que puso por marca “Fe”.

Hoy -que está sobre las cinco décadas- ya está convertido en un divulgador de la fe y con sus palabras hechas canciones invita a mirar al cielo porque aún existe esperanza de alcanzarlo.

¿Por creer en la religión y tener fe en la vida después de la muerte se puede decir que estamos volviéndonos viejos?

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Cómo no creer en Dios

viernes 6 de junio de 2008

Los amos de casa

Con esto de que los tiempos cambian y la igualdad de géneros es el norte en toda sociedad que se precie de civilizada y democrática, hay un tema que poco se menciona, ya sea por machismo o por prejuicio, y es el relacionado a la mayor participación de los hombres en las tareas domésticas.

¿Amos de casa?. ¡Bah, es una exageración!.

Al menos así no lo piensa el Consejo sobre Familias Contemporáneas que recientemente acaba de presentar un estudio en su conferencia anual realizada en la Universidad de Illinois en Chicago, el mismo que analiza el comportamiento de los varones durante las últimas tres décadas, lapso que contempla la disminución de brecha con las mujeres.

Dicho trabajo preparado por los investigadores Scott Coltrane, de la Universidad de California y Oriel Sullivan, de la Universidad Ben Gurión concluye que en estos tiempos los hombres intervienen mucho más en las tareas domésticas, lo cual incluye el cuidado de los niños, a diferencia de su antigua participación. Refieren que aún cuando este cambio todavía es lento, resulta significativo y permite una mejor relación con la pareja.

Ambos profesionales también criticaron las posiciones de colegas suyos quienes afirmaron que debido al avance del movimiento feminista, y pese a los cambios en educación, empleo y política, las mujeres no pudieron modificar la dinámica familiar relacionada con sus hogares y no han conseguido subsanar ese vacío que les era destinado por generaciones.

"Nuestra investigación sugiere que estos estudios se sustentan en expectativas irreales de transformación instantánea. Sus investigadores subestimaron el grado de cambios que ocurre en el ámbito privado y la creciente disposición de los hombres para adaptarse a las nuevas conductas y nuevos valores de sus esposas", precisan. En este sentido aseguran que hoy se comparten las tareas familiares mucho más que antes.

Para ello toman como ejemplo Estados Unidos donde las ocupaciones hogareñas se distribuyen por consenso, aliviando sustancialmente el trabajo que era destinado exclusivamente para las mujeres. Los estudios de alcance nacional muestran que desde 1965 hasta comienzos del presente siglo el aporte de los hombres pasó del 15 al 30%. En contraparte, la mujer casada promedio con empleo a tiempo parcial o completo, y con hijos, realiza dos horas menos de labores domésticas.

El principal aporte de los hombres al trabajo en casa ha sido principalmente el cuidado de los hijos, triplicando en este aspecto a lo que ocurría 30 años atrás. Según los autores esto se debe a que gran parte del mundo occidental industrializado entiende la necesidad de una participación de responsabilidades entre hombres y mujeres tanto de la vida familiar como del trabajo remunerado fuera del hogar.

Creo que en nuestras sociedades subdesarrolladas también se incrementó el número de varones realizando tareas en casa -y creo que en mayor porcentaje que en las sociedades desarrolladas- pero por otra razón: el desempleo. Cada vez son más los hombres -sobre todo si pasaste los 50 años- que se quedan sin trabajo. Y. por lo general, si en un hogar los dos trabajaban, será la esposa quien sobreviva con el empleo un tiempo más.

Conozco varios amigos que al quedarse sin trabajo y sobrevivir sólo con los ingresos de sus esposas y con algunos ingresos esporádicos haciendo taxi, o haciendo cachuelos, debieron sacrificar gastos y poner lo mejor de si para que la crisis no los tumbe. Así, de pronto estuvieron no sólo llevando a los hijos al colegio o recogiéndoles sino también ayudándoles en las tareas escolares, limpiando la casa, lavando y planchando la ropa, cocinando y, por supuesto, dedicándose otras horas a buscar ingresos para cerrar su déficit presupuestal.

Y también conozco de varios que al llegar la hora de acostarse -y cuando iban a ser recompensados por sus esposas con una tierna noche de amor, debido a este aporte- se quedaron dormidos comprendiendo ahora si, lo que significa ser un “amo de casa”.

viernes 30 de mayo de 2008

Venganza masculina


Mi amigo Esteban me reenvió hace unos días un correo que le fue remitido a su vez por otro colega quien, al parecer en un momento de ocio, plasmó una historia divertida pero no por ello menos certera. Creo que vale la pena publicarla en este blog.

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Los hombres nunca hemos entendido sobre nuestras necesidades sexuales y las de las mujeres y por qué somos tan diferentes entre ambos. Por más esfuerzo que hagamos nunca hemos entendido todas esas idioteces de que las mujeres son de Venus y los hombres de Marte. Y nunca hemos entendido, tampoco, porqué los hombres pensamos con la cabeza y las mujeres con el corazón.

Una noche, mi esposa y yo nos fuimos a la cama. Y bueno, empezamos a acariciarnos, luego el inevitable tocamiento de sus senos, de sus caderas, posteriormente las caricias entre sus piernas, besitos por la oreja, por su cuello, por sus labios y demás etcéteras. Yo suponía que se encontraba lista cuando su voz en tono melancólico me volvió a la realidad. "Ahorita no tengo ganas mi amor, tan sólo quiero que me abraces!".

Cuando iba a reprocharle su mala vibra y el cinismo que demostraba, me enfrió con las palabras mágicas que dicen siempre todas las hijas de Eva: "No sabes conectarte con mis necesidades emocionales como mujer".

Un carajo mental mordió mis labios y no hubo mas remedio que voltear la espalda y esconder mi cara bajo la almohada. Lo cierto es que esa noche no iba a haber otro tipo de conexión; guardé los aceites afrodisiacos, apague las velas, quite el CD de Alejandro Sanz, apague el equipo de sonido, guarde el champán y las fresas mientras murmuraba: ¡mujer de m…. ya me vengaré!.

Al día siguiente fuimos de compras al Jockey Plaza, entramos a Sagafalabella, yo me fui ver relojes mientras ella se probaba tres modelitos carísimos de la nueva colección de Cecilia Bolocco. Como mujer al fin no podía decidirse por uno u otro, le dije que se llevara los tres.

Fue luego cuando comentó que también necesitaría unos zapatos que le hicieran juego. Los que vio superaban los cien dólares pero le contesté que me parecía bien. De ahí pasamos por la sección de ropa sport, de donde salimos con unas casacas finísimas rellenas con plumas y una bolsa Luis Vuiton o alguna tontería de esas.

¡Estaba tan emocionada! .Yo creo que pensaría me estaba volviendo loco, pero de todas maneras parecía no importarle. Al menos así le entendí en el instante que me pidió una faldita muy corta dizque para jugar tenis, (¡si no sabe ni correr, mucho menos jugar tenis!). Pero entró en shock cuando le respondí “cómprate todo lo que quieras”. Después de todo esto, ella estaba casi excitada sexualmente.

Entonces pronunció las palabras mágicas de toda mujer: “¡Ven papito lindo, mi gordo hermoso! (y todas esas frases que dicen ellas cuando se sienten complacidas), vamos a la caja a pagar”.

Fue aquí cuando, de repente, faltando una persona para cancelar le dije: "No mi amor, creo que ahorita no tengo ganas de comprar todo esto"... De verdad -ojalá hubieran visto su cara- se quedó pálida cuando añadí: "Tan solo quiero que me abraces". Empezó a poner cara de que se iba a desmayar, se le paralizó la parte izquierda del cuerpo, le dio un tic nervioso en el ojo derecho y finalicé: "No sabes conectarte con mis necesidades financieras como hombre".

Venganza consumada.
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El correo termina con la recomendación de reenviarlo a todos los hombres para que lo apliquen de ser necesario....... y de reenviarlo a las mujeres para que vean lo que se siente. ¿Ustedes qué dicen?

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Mujeres según Arjona

viernes 23 de mayo de 2008

Ellas viven menos que antes

Hace algunas semanas les comenté respecto a las expectativas de vida que tenemos quienes apenas estamos sobre los 50 años y todo lo que nos falta experimentar en las próximas dos décadas y media, tiempo que nos queda por disfrutar en promedio.

Hoy les traigo una noticia relacionada al tema, aunque no muy buena para las mujeres. Científicos de una universidad norteamericana han comprobado por primera vez en casi un siglo que las expectativas de vida están disminuyendo para las hijas de Eva.

Si bien el trabajo se realizó exclusivamente con las estadounidenses no deja de causar alarma pues la investigación tuvo una muestra de casi mil condados, equivalentes al doce por ciento del llamado sexo débil.

La revista especializada Public Library of Science (PLoS) acaba de presentar el trabajo del doctor Christopher Murray, un epidemiólogo de la Universidad de Washington quien evaluó las tendencias durante los últimos cuarenta años. Para ello no sólo encabezó un destacado grupo de colaboradores sino que consiguió el apoyo de expertos de la Escuela de Salud Pública de Harvard.

De acuerdo con indicadores oficiales, desde 1961 la expectativa de vida para las mujeres en todo Estados Unidos subió de 73,5 a 80,97 años, mientras que, durante el mismo período, la expectativa de vida en los hombres ascendió de 66,9 a 75,15 años.

Sin embargo, al analizarse los condados de manera individual, se comprobó que a partir de 1980 las cifras fueron cambiando pues tal tendencia sólo se mantuvo en las ciudades con mejor situación económica mientras que en las más pobres hubo un deterioro. Así, la brecha se abrió y en los condados más afortunados ahora se vive 11 años más que en los condados con menores ingresos, a diferencia de 1983 en que era de sólo 9 años.

Murray aseguró que esta disminución en la expectativa de vida es algo que tradicionalmente se consideró como fallas de los sistemas de salud y asistencia social, similar a lo sucedido en partes de África y Europa Oriental. “El hecho de que ocurra también con gran número de personas en Estados Unidos debe ser una señal de que nuestro sistema de asistencia de la salud necesita una consideración seria", añadió.

El estudio descubrió que ellas tienen menores expectativas de vida al incrementarse las muertes por ataques cardiacos y al excesivo aumento de la obesidad durante las últimas dos décadas, que hoy en día afecta más a las mujeres que a los hombres.

A diferencia de los que mucho creen, Estados Unidos no se ubica en el top del ranking; al contrario, está en el puesto 43 de Expectativas de Vida al Nacer que tienen todos los países. El primer lugar lo ocupa Andorra, la nación europea donde sus hombres alcanzan un promedio de 80,62 años y sus mujeres los 86,62 años.

En el último puesto, el 217, figura Suazilandia. Allí los hombres pueden llegar hasta los 31,84 años y las mujeres a los 32,62 años. Esta nación africana es la que presenta un descenso vertiginoso a nivel mundial pues su expectativa disminuyó casi 7 años desde el 2003, cuando su población podía alcanzar los 40 años como término medio.

¿Donde se encuentran los japoneses, alemanes y chinos, considerados universalmente como ciudadanos con mayor longevidad?. Pues, en los puestos 3, 32 y 100; los primeros con 78,67 (hombres) y 85,56 (mujeres), los segundos con 75,96 y 82,11 y los terceros con 71,13 y 74,82 años.

La mejor colocación latinoamericana la tiene Puerto Rico en el puesto 39, pues sus hombres y mujeres viven un promedio de 74,6 y 82,67 años respectivamente, superando a los EE.UU. y siendo los segundos en todo el continente americano, cuyo país mejor ubicado es Canadá (lugar 13) y una media de 76,98 y 83,86.

Al margen de cualquier investigación, lo real es que nuestras bellas compañías siguen viviendo unos cinco años más que nosotros. Sin duda se lo merecen.

viernes 16 de mayo de 2008

Amor tormentoso (II)

Mientras escuchaba el “¡Hola Manuel!, soy Charo” miró esa extensa película que se proyecta en un momento de peligro. Vio la noche en que se conocieron y amaron por primera vez, la tarde cuando decidieron vivir juntos, la vio despertando con él totalmente desnudos en su pequeño departamento de San Borja. Allí estaba Rosario sonriéndole, conversándole, divirtiéndole, bailando, duchándose con él, leyéndole los poemas de Benedetti que tanto le gustaban.

Antes de conocer a Charo y casarse con Julia, Manuel fue un infiel compulsivo. Sólo ambas le estabilizaron. Tuvo múltiples tentaciones en los últimos años, pero la esperanza de recomponer su hogar le impidieron un desliz. Ahora, ya se había convencido de que nada cambiaría su rutina de regresar a casa a las ocho, jugar con los mellizos, cenar con su mujer, retirarse ambos al dormitorio, echarse en la cama, él del lado derecho, ella del lado izquierdo, prender el televisor, él manejando el control remoto y ella resignándose a ver las noticias muy a su pesar, hasta caer vencida por el cansancio natural, sin abrazos, sin besos, sin qué tal te fue en el día, sin qué duermas bien, sin nada.

Esa llamada al celular fue el pretexto para el quiebre. Un intercambio de frases coquetonas resultó suficiente para acordar que pasaría a buscarla por la noche.

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Fue a comienzos de 1993 que Manuel prendió la radio y escuchó un programa donde hombres y mujeres se invitaban a llamar y conocer. Le vaciló la idea de conseguir alguien por esa vía y decidió hacerlo al día siguiente. Marcó ochenta y tres veces antes que le contestaran; luego, con voz seductora, dio su número e invitó a chicas de cualquier edad que deseen conocer a un soltero de 36 años.

Con dudas sobre la efectividad colgó y a los 15 segundos una timbrada le hizo saltar hasta el auricular y contestar a la primera incauta. -¿Aló Manuel?, preguntó una voz con características de mujer fatal. Me llamo Marilyn, acabo de escuchar tu mensaje ¿qué haces?.

Era una ama de casa de treinta y siete años, divorciada con tres hijos, natural de Huancayo. Apenas cortó, una nueva comunicación ingresó para su sorpresa. Esta vez una solterona de cuarenta años que aún vivía en casa de sus padres. Su nombre Inés. Ambas fueron apuntadas en su nueva agenda negra que le regalaron por navidad y que recién estrenaba; no puso ningún dato adicional pues confiaba en su buena memoria. Intentó continuar su rutina pero el fono sonó por tercera vez. Ahora una adolescente de dieciséis que parecía no tener problemas con alguien dos veces mayor.

Esa noche contestó cincuenta y cuatro llamadas. No paró hasta cuando salió el sol, tiempo en que decidió descolgar el teléfono, ducharse e ir al trabajo. Luego repasó lo sucedido. Recordó que después de Mariela, la menor de edad, no sólo apuntaría el número sino también escribiría al costado algunos datos cómo dónde vivía, a qué se dedicaba, estado civil, fecha de nacimiento, cantantes preferidos, gustos, estatura, color de pelo, etc., un slam sintetizado para que cuando volvieran a hablar ellas sintieran que las recordaba y así despertar más su interés.

En su agenda quedaron los nombres y los datos de siete Marías, seis Liliana, cinco Nancy, cinco Mariela, cuatro Inés, cuatro Elizabeth, cuatro Mónica, tres Gloria, dos Patricia, dos Elsa., una Marilyn, una Viviana, una Enma, una Tomasa, una Eduviges, una Marisol, una Soledad, una Patricia, una Rocío, una Fernanda, una Tania y una Roxana. En esa relación no figuraban Rafaela y Manuel, un travesti y un gay cuyas llamadas se colaron después de las tres de la mañana. Existían damas de todas las edades. Desde una colegiala por cumplir los catorce hasta tres viudas, incluyendo una que dijo tener cuarenta y que aparentaba treinta pero con voz de sesenta. Tampoco faltaron las que se describían como mujeres perfectas, seguras de hacer feliz a un hombre para toda la vida. Había las solitarias y las que venían de alguna decepción sentimental. También se comunicaron meretrices que ofrecían descuento. Los lugares de origen pasaban, por la costa, sierra y selva; asi quedaron registradas limeñas, piuranas, iqueñas, arequipeñas, huancainas, chinchanas, loretanas, huancavelicanas y recién bajadas en busca de amistades.

A varios kilómetros de allí, en Barranco, Charo se alistaba para irse a casa. Debió amanecerse para cumplir un trabajo. La noche anterior escuchó el programa. Sin explicárselo cómo, prestó atención a la llamada de Manuel y apuntó el teléfono que dictó. Decenas de veces escuchó el espacio al igual que sus cientos de mensajes, pero jamás hizo caso a alguno, esta vez sí. Marcó hasta en cuatro oportunidades pero siempre sonó ocupado. La quinta vez, cuando se retiraba, timbró pero sólo contestó la grabadora pidiendo el recado; pese a ello se atrevió a dejarlo: “Hola, me llamo Rosario, escuché tu mensaje en el programa de Wendy, intenté comunicarme contigo pero creo que tuviste mucho éxito pues estabas ocupado. Si te interesa llámame a partir de las diez de la noche” y le dejó su número.

Esa fue la primera vez que Manuel se enteró sobre la existencia de Rosario.

(Continuará)

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Tania Libertad, Serrat y Benedetti

viernes 9 de mayo de 2008

Amor tormentoso (I)

Manuel es un colega que en junio próximo cumplirá los 51. Trabajó hasta el año pasado en una ONG dedicada a la defensa de los derechos humanos cuando decidieron prescindir de sus servicios. Nadie le defendió, menos quienes le habían contratado. Ni CTS ni beneficios, ni vacaciones truncas, ni nada.

Ahora está nuevamente, como las otras tres veces en los últimos cinco años, buscando trabajo y taxeando para conseguir ingresos, esos que le hagan cumplir con su familia las necesidades de comida, vivienda, ropa y estudios.


En 1999 adquirió una casa en San Borja que aún paga; todavía le falta cancelar la mitad de las cuotas para que sea definitivamente suya. Su pareja, secretaria de un laboratorio transnacional, le ayuda en este propósito. Pese a vivir bajo el mismo techo su relación es distante, ya no hay amor.

Se casó pasando los 40, como todos ilusionado de formar una familia. La esposa -también de la misma edad- tuvo los temores propios del reloj biológico al embarazarse, pero gracias a Dios fueron bendecidos con una pareja de mellizos por la que se desviven y soportan uno al otro. Hoy los niños ya tienen 7 años.

Una noche tras beber harto licor me confesó que su relación se volvió gélida tras el nacimiento de sus hijos, no porque fueran, con justa razón, el centro de atención de su mujer sino porque literalmente ella le dejó de lado. Ya no más caricias, ni mimos, ni una palabra de atención ni sexo del bueno. Me preguntó si eso no sería el karma a pagar por tantas relaciones que mantuvo con más de una decena de mujeres a las que prometió amor eterno, aunque en el fondo sólo deseara sus carnes.
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Aquella mañana de enero, mucho antes de coger definitivamente el teléfono para llamarle, lo había intentado múltiples veces. No estaba segura de que fuera buena idea pues de las tres conversaciones con él en una década no guardaba imágenes felices.

En qué maldita hora llegó a conocerle o en qué maldita hora llegó a perderle. Todas las noches dormía en su cama, todas las mañanas despertaba a su lado. Todos sus cumpleaños, navidades, aniversarios y fechas importantes los vivía con él y también todo el tiempo estaba ausente, al igual que hace diez años en que se separaron.

Resultaba increíble que aún pudiera tenerle presente si fue ella quien decidió dejarle un día de enero, precisamente un once, como esa mañana soleada, atormentada por las dudas de llamarle. Dentro de sí recordaba que se cumplían diez años de aquella separación. En esa ocasión Manuel no dijo nada, la dejó tomar una a una sus cosas y llevárselas consigo. Fue la última vez que se vieron las caras. Ni un chao, ni un adiós, ni menos un beso.

Rosario Gavidia es una bella mujer, nacida en Lima hace 37 años. Cuando decía su edad nadie le creía pues aparentaba mucho menos. Sus ojos marrones claros, su piel blanca, ligeramente bronceada, y su ondulada cabellera negra que le llegaba hasta la mitad de la espalda junto a sus bien formadas curvas la hacían ver una hembra impresionante que provocaba mirarle cuando venía o cuando se iba. Se vestía como cualquiera otra mujer común y silvestre pero las prendas que llevaba consigo resaltaban en ella y en su metro setenta y cinco con tacos normales.

Nadie sabía las verdaderas razones por las cuales no tenía pareja. Los hombres que afanosos se acercaban buscando su amistad y algo más, se estrellaban contra un muro construido con recuerdos absurdos. Su familia se limitaba a contemplarla con piedad, la misma compasión que le entregaron desde aquella mañana en que retornó a su casa y cuando a voz en cuello exigió que no le preguntaran por qué regresaba y por qué había decidido abandonar a Manuel.

-¡Hola Manuel!, soy Charo.

Contestó el celular apenas timbró, no importó que estuviera buscando clientes para su taxi, siempre lo hacía a pesar del par de multas que ya tenía en su haber. Aunque conocía a una decena de mujeres con ese nombre la identificó al instante. Su voz era inconfundible. ¡Cómo olvidarla!.

La última vez que conversaron fue igualmente por teléfono, allá por la primavera del 2005. En aquella oportunidad Rosario llamó a su celular para felicitarle porque sabía que sus mellizos estaban cumpliendo 5 años. Manuel, 14 años mayor que ella, no supo reaccionar entonces, sólo atinó a decirle gracias y ser cortante en el trato; en aquella época llevaba seis años de matrimonio y aunque no dejó de sorprenderle que conociera la fecha especial, evitó ahondar en este tema pues no le interesaba meterse nuevamente en problemas ni menos con ella, pese a que la convivencia con Julia, la madre de sus hijos ya se iba a pique. Hoy, es distinto, todo es peor.

(continuará)

viernes 2 de mayo de 2008

Certeza de la vida

La primera vez que la conocí tendría yo unos cuatro años. La recuerdo con tal nitidez que hasta ahora me asombro. Nadie me lo contó pues nunca mencionaron su nombre en la familia. Era una mañana nublada de mayo cuando a través de mi ventana observé que se alejaba en silencio. La volví a encontrar una noche de enero dentro de mi casa. Un grito desgarrador seguido de un llanto interminable me avisó que entró sin avisar y no quería moverse. Apenas había cumplido los ocho años y empezaba a hacerse familiar.

Recién ingresado a la universidad, me dijo una madrugada de julio ¿te acuerdas de mi?, hace tiempo que no nos vemos, sería bueno que te acostumbres porque me verás muchas veces, algunas seguidas otras esporádicas, pero aquí estaré.
Cumplió su palabra seis años después, hacia finales de noviembre. No estuve presente la vez que volvió pero dejó su mensaje para advertirme que seguía viva.

¿Qué podía hacer para no verla más?. La verdad qué nada. ¿Cómo escaparme de la única certeza que existe al nacer?. Otra vez nada. ¿Habrá forma de no acostumbrarme a ella así no quiera?.
Nuevamente nada.

Decía
Jorge Luis Borges que “la muerte es una vida vivida y la vida es una muerte que viene”, por lo tanto sólo queda aceptarla y esperar que se presente las veces que quiera ante nosotros, encontrándola más en la medida que pasen los años.

Sus primeras presentaciones fueron las cuatro que quedaron impregnadas en mí, probablemente porque sus víctimas fueron personas muy cercanas. En el ínterin hubo otras, pero jamás con tal intensidad.

¿Puede un pequeño acordarse del dolor de su padre llevando sobre sus hombros el pequeño ataúd blanco con su hermanita de 15 días de nacida?. Yo si me acuerdo. No sabía exactamente de qué se trataba pero si me acuerdo. Obligado a permanecer encerrado en el dormitorio para no ver la escena mi curiosidad de niño hizo treparme sobre la silla y presenciar ese momento. Jamás pregunté qué había ocurrido. El tiempo me dio su respuesta.

Ya más juicioso, a los ocho, mientras veía televisión, pude advertir que algo malo ocurría cuando médico y enfermera nerviosos se esforzaban por correr contra el tiempo y aplicar inyecciones y paños de agua fría para calmar la fiebre de mi pequeño y hermoso gordo de 6 meses que horas antes rebozaba de salud. Yo soy el mayor y me acuerdo límpidamente pero los menores no tenían plena conciencia de lo que empezaríamos a vivir. El llanto de mi madre y el nuevo rostro de dolor de mi padre hicieron que yo también brotara lágrimas. Nadie me lo había explicado pero sabía que la muerte llegaba para llevarse a otro de los nuestros.

Mi alegría juvenil por ingresar a la universidad se transformó una noche cuando llegamos al lecho agonizante de mi abuela. Cierto que mi Tata ya había superado los 80 pero con ella se estaban yendo todos mis recuerdos y complicidades infantiles. Su voz débil y caricias tenues se detuvieron casi a medianoche. Nuevamente al ver el rostro de mi padre entendí lo que es perder un ser querido.

Miguel fue como un hermano para nosotros. Le decíamos el gordo, ya imaginarán por qué. Lo conocimos desde que tenía tres años, yo le llevaba unos cinco, y mas paraba en nuestra casa que en la propia. Un día, a dos semanas de cumplir 17, se quedó sin vida, dejándonos desde entonces con un dolor difícil de superar pues ya era de la familia.

Desde entonces hasta hoy transcurrieron casi tres décadas y me encontré con ella infinidad de veces. La vi en forma de accidentes, la vi en forma de enfermedades penosas, la vi en forma de suicidios, la vida disfrazada de terrorismo, la vi como secuela de un crimen, la vi de diferentes maneras. Siempre con la razón de su lado cuando dijo ya te acostumbrarás a mi.

Se han ido familiares, se han ido amigos, se han ido maestros, se han ido alumnos, se han ido parejas y yo estoy aquí intentando comprender qué pasó para no seguir tan impactado como las primeras veces. ¿Será que me acostumbré a ella?. ¿Será que es inútil enfrentarla?. ¿Será que mientras mas avanzo por este camino soy consciente que la encontraré por última vez?

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Como somos - Piero

viernes 25 de abril de 2008

Recetas para la longevidad

Por los correos que me remiten, compruebo que existe más preocupación de lo que se dice respecto a esto de llegar a la base 5. Puede que un amor de pareja o un trabajo estable sean dos necesidades mayoritarias, pero también lo es la salud.

Indicadores oficiales revelan que las expectativas de vida más altas las tienen naciones como Japón, Suecia, Suiza, Australia, Francia, Canadá, Italia, España, Noruega, Alemania y el Reino Unido, pues sus ciudadanos pueden vivir hasta los 80. En el lado opuesto se sitúan los nacidos en Tanzania, Guinea, Sudán, Costa de Marfil, Ruanda, Somalia, Nigeria, Afganistán, Namibia, Sudáfrica, Mozambique, Sierra Leona, Zimbahue, Zambia, Angola y Suazilandia, con promedios entre los 50 y 32 años.

Quienes nacimos en Uruguay, México, Venezuela, Colombia, Brasil y Perú podemos llegar a los 75 años. Y mejor expectativa tienen los costarricenses, cubanos, chilenos, ecuatorianos y argentinos con 77. En el lado opuesto figuran los bolivianos y haitianos con 66 y 57 años, respectivamente.

Esto significa que, si los cincuentones apenas estamos cumpliendo dos tercios de posibilidades de vivir, todavía tendremos unos 25 años para hacer de las nuestras. Es decir mucho. O sea el tiempo que nos tomó para nacer, ser niños, adolescentes, jóvenes, adultos, colegiales, universitarios, hacernos profesionales y conocer posiblemente a la madre de nuestros hijos (por lo menos del primero). Así, una nueva preocupación surgida es mejorar la calidad de vida para cuando lleguemos a esa edad, pues para entonces -dentro de dos décadas y media- podría aumentar la expectativa de vida en dos años por lo menos.

Fórmulas para ser envidiable

Giovanna, una lectora colombiana profesional de la salud, me remitió ciertas recomendaciones para conseguir una longevidad plena que nos permita disfrutar de lo mucho que queda por vivir. No se trata de crema ni pócimas milagrosas, sólo de conocer los alimentos indicados que contienen los antioxidantes necesarios para evitar los achaques.

Tomates: La fuente más grande del antioxidante lycopene, que reduce el riesgo de cáncer de próstata, pulmones y estómago en 40% e incrementa su supervivencia. Quien come tomates funciona mejor mentalmente en la edad avanzada y sufren la mitad de enfermedades del corazón.

Aceite de Oliva: Ayuda a reducir la muerte por enfermedades cardíacas y cáncer. Investigaciones muestran que sobrevivientes a los ataques del corazón con una dieta mediterránea tiene la mitad de la tasa de mortalidad que aquellos que llevan una dieta normal. Es alto en actividad antioxidante.

Uvas Rojas: También tienen un poder antioxidante, lo mismo que el vino tinto (no blanco). Científicos franceses han mostrado que beber vino tinto con moderación incrementa la longevidad, pero un exceso tiene el efecto opuesto, así que limítese a dos vasos por día.

Ajos: En Alemania descubrieron en su composición antioxidantes que ayudan a librar del cáncer, enfermedades cardiacas, envejecimiento y a prolongar el tiempo de supervivencia al cáncer.

Espinaca: Vegetal sólo comparado con el ajo por su actividad antioxidante, también rico en acido fólico, ayuda a luchar contra el cáncer, enfermedades cardiacas y desórdenes mentales. La Nueva Universidad de Kentucky demostró que el
acido fólico puede prevenir la enfermedad de Alzheimer.

Granos Enteros: Estudios de la
Universidad de Minnesota sugieren que mientras más granos enteros consuma usted, bajará su propensión a la muerte en un 15%. Los granos enteros contienen agentes anticancerígenos y ayudan a estabilizar el azúcar en la sangre y la insulina, lo cual promueve la longevidad.

Salmón, trucha y otros pescados: Contienen altas cantidades de aceite Omega-3 gestor de milagros a través del cuerpo y que lucha virtualmente con cada enfermedad crónica conocida. Sin esto, su cerebro no puede pensar, su corazón no puede palpitar, sus arterias se obstaculizan, y sus articulaciones se inflaman. Usted necesita una onza al día, o dos porciones de salmón, sardinas, macarela, arenque o atún por semana.

Nueces: La
Universidad de Harvard encontró que comiendo más de 5 onzas a la semana, se puede evitar un 40% de ataques al corazón y ayuda a prevenir la mortal arritmia cardiaca. Las almendras y nueces además bajan el colesterol de la sangre.

Té: El té verde o negro gozan de iguales beneficios antioxidantes. Los investigadores de Harvard, encontraron que una taza al día puede reducir el riesgo de enfermedades cardíacas a la mitad, mientras que la
Universidad de Tufts demostró que el té de bolsita o instantáneo tiene muy poco efecto.

Les retransmito esta información resultado del rigor científico de quienes esperan que, en pocos años el hombre llegue a los 100 como promedio. ¿Es eso difícil?. Parece que no pues en la actualidad hay más de 200 mil personas en el mundo que superan esa edad.

viernes 18 de abril de 2008

Reflexiones sobre la edad

Marina, una docente peruana de las que se desvive por forjar una niñez que mañana llegue a la adultez con integridad y decencia, me remitió hace unos días un correo que encerraba algunas reflexiones sobre la edad escritas en diferentes épocas. Quiero compartir con ustedes las mismas.


De mis disparates de juventud, lo que me da pena, no es el haberlos cometido, sino poder volver a cometerlos (Pierre Benoit)


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Envejecer es pasar de la pasión a la compasión (Albert Camus)

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A los 20 años reina la voluntad, a los 30 el espíritu, a los 40 el juicio (Benjamin Franklin)

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El que no es bello a los 20, ni fuerte a los 30, ni rico a los 40, ni sabio a los 50, nunca será: ni bello, ni fuerte, ni rico, ni sabio (George Herbert)

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En los ojos del joven arde la llama, en los ojos del viejo, brilla la luz (Víctor Hugo)

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El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad (Gabriel García Márquez)

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Envejecer es el único medio de vivir mucho tiempo (Charles A. Sainte Beuve)

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La edad madura es aquella en la cual se es todavía joven, pero con mucho más esfuerzo (Jean Louis Barrault)

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Muchas personas no cumplen los 80 porque intentan, durante demasiado tiempo, quedarse en los 40 (Salvador Dali)

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Los jóvenes piensan que los viejos somos tontos, los viejos sabemos que los jóvenes lo son (John Lyly)

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La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño (Friedrich Nietzsche)

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Es verdad que cuando se pasa de los 60, son muy pocas las cosas que nos parecen disparates (Enrique Larreta)

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Nada va más de prisa que los años (Ovidio)

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Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario (Arthur Schopenhauer)

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La iniciativa de la juventud vale tanto como la experiencia de los viejos (Madame G. de Knorr)

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Los jóvenes van en grupo, los adultos en parejas y los viejos solos (Proverbio)

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Todos deseamos llegar a viejos y todos negamos que hemos llegado (Quevedo)

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Esto de los años yo no lo entiendo, porque aunque es bueno cumplirlos, no lo es tenerlos (Francisco de Rojas)

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Que tu sabiduría sea la sabiduría de las canas, pero que tu corazón sea el corazón de la infancia candorosa (Friedrich Schiller)

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La vejez es la pérdida de la curiosidad (Azorín)

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Saber envejecer es una obra maestra de la sabiduría, y una de laspartes más difíciles del gran arte de vivir (Henri Fréderic Amiel)

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¿Que los años pasan muy rápidamente? Sí, para el que envejece (Knut Hamsun)

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Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven (Anónimo).

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Saber demasiado es envejecer prematuramente (Proverbio).

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Es mucho más agradable y más esperanzador ser un joven de 70 años, que un viejo de 40 (Oliver Wendel Holmes)

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No me siento viejo porque tenga tantos años tras de mí, sino por los pocos que tengo por delante (Ephraim Kishon)

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En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos (Marie Von Ebner Eschenbach)

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En el fondo de nosotros mismos siempre tenemos la misma edad (Graham Greene)

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El arte de envejecer, es el arte de conservar alguna esperanza (André Maurois)

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No hay jóvenes y viejos; sólo jóvenes y enfermos (Pedro Laín Entralgo)

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Los niños no tienen pasado ni futuro, por eso gozan del presente, cosa que rara vez nos ocurre a nosotros (Jean La Bruyére)

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Cada edad nos asigna un papel diferente (Napoleón)

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La vejez vista por Alberto Cortez

viernes 11 de abril de 2008

Se busca ejecutivos


El aviso apareció en “El Comercio”. Como cada domingo, Esteban buscaba su oportunidad. No era un simple clasificado con errores de sintaxis y abreviaturas, redactado para ahorrar dinero. Este tenía la dimensión de un cuarto de página.

“CORPORACION INTERNACIONAL BUSCA EJECUTIVO PARA GERENCIA DE RELACIONES CORPORATIVAS” decía el encabezado. Se exigía entre 35 y 50 años, título en periodismo, relaciones públicas, publicidad o marketing, además de 10 años de experiencia, inglés y referencias. El aviso pedía presentarse al día siguiente a las 8 y 30 en Surco. Y lo más importante, se leía “No es para ventas”.

Mi amigo Esteban es entrañable desde la universidad. También siguió Derecho pero el casamiento, nacimiento de sus tres hijos y trabajo le impidieron graduarse hasta el 2004. Así, con dos títulos bajo el brazo e ingresos compartidos como abogado y taxista, se recursea para mantener a su ex familia, pues está divorciado hace año y medio.

Con fe imprimió un CV. Ya ni recordaba cuántas veces lo hizo en los últimos tres años cuando le dijeron hasta aqui nomás, gracias pero el diario no va más, ya no vende y la publicidad no es suficiente. Esa mañana de marzo, pese al calor reinante, un aire helado recorrió su delgada humanidad; ahí supo que se quedaría sin cobrar los dos meses que le adeudaban y menos beneficios por los trece años de labor ininterrumpida, de lunes a domingo, de enero a diciembre.

Llevando por compañera a la esperanza estuvo a la hora. Junto a él otras cincuenta personas. Todos llenaron una ficha de datos, siendo informados que si aprobaban este tamiz serían convocados para una entrevista en siete días y que, por tanto, esperaran la llamada.

Era un edificio elegante, alfombrado, con muebles por ubicar. Descartó que buscaran vendedores pues en esos casos las entrevistas y la selección son inmediatas. No tenía nada contra aquellos y menos con la posibilidad de trabajo, pero no era lo suyo, se sabía tan malo que no hubiera podido vender ni una refrigeradora en el infierno.

Creyó tener la suerte de lado cuando el viernes le llamaron para la segunda etapa, debía presentarse el lunes a las ocho en punto. Allí estuvo, y para su sorpresa el grupo se redujo a la mitad.

El anfitrión y representante de la empresa, un colombiano de cuarenta años, dio la bienvenida y tras un rollo de veinticinco minutos les felicitó porque durante los próximos cinco días serían evaluados hasta quedar una terna para decidir con quién trabajar.

Todos llenaron un test psicológico y una encuesta sobre referencias personales, expectativas de sueldo y disponibilidad. Al finalizar anotó “Si es para ventas, no me interesa”. La jornada terminó cuando les dijeron que sólo se comunicarían con quienes quedaran al margen. Los demás deberían presentarse al día siguiente.

Esteban fue el martes. Nadie le dijo adiós y si había advertido que no contaran con él para vender, entonces iba por buen camino. Ahora quedaban quince y el misterio se develó. Sí era una transnacional, colombiana, con sedes en toda América, que editaba cursos de inglés, con libros, cd y cassete, buscabando un responsable para las relaciones públicas, marketing y publicidad en el Perú.

El cronograma desde ese martes hasta llegar a la terna del viernes incluía café y sandwichs a las 10 horas, pues la jornada duraría hasta la una de la tarde. En ese lapso se hablaría sobre los comienzos de la empresa, su evolución, sus proyectos y analizarían planes de trabajo ejecutados en otros países. El día finalizó con otra evaluación y la frase de que sólo se comunicarían con quienes quedaran al margen. Los demás deberían presentarse al día siguiente.

El miércoles hubo ocho postulantes. La jornada fue parecida. El jueves apenas cinco. Esteban llegó hasta ahí siempre escuchando que sólo se comunicarían con quienes quedaran al margen. Los demás deberían presentarse al día siguiente. Seguro de llegar al último día supo que no lo llamarían para decirle ya no vengas. Así fue.

El viernes sólo asistieron tres. El anfitrión les felicitó por llegar a la final-final y comunicó que la empresa decidía integrar al trío. Tras la algarabía propia de la noticia y congratulaciones recíprocas, informó que en tanto se implementaba la Gerencia de Relaciones Corporativas, pasarían a trabajar al área de comercialización pues les habían detectado muchas cualidades, incluyendo sus amplias referencias personales o sea contactos. En resumen: vendedores.

No bien escuchó la oferta, Esteban se paró y avanzó hacia la puerta intentando en vano ser convencido por el colombiano que magnificaba sus condiciones para el puesto. “¡Me hiciste perder una semana, te dije desde el primer día que no me interesaban las ventas, hubiera taxeado más tiempo!” gritó. Recién al tomar la calle se percató que quienes quedaron en el camino lo intuyeron antes y ya estarían buscando otro trabajo.

viernes 4 de abril de 2008

La curva de la demencia

Durante muchos años, y a manera de justificar el descuido corporal, dijimos a los cuatro vientos que esa protuberancia que asomaba en el abdomen era el inicio de la “curva de la felicidad”.

Tal eufemismo fue aceptado con resignación por las parejas que, por lo general, nos conocieron en la plenitud de nuestro estado físico, haciendo deporte, enfrentándonos a quien se atreviera a mirarlas más de la cuenta o alardeando de la propia fuerza.

¿En qué momento empezó el cambio?. Sin duda después del matrimonio. ¿Por qué?. Simplemente por dejadez, aunque como excusa digamos que ella lo alentó preparándonos los platos y postres favoritos. En simultáneo, y mientras la “curva” crecía con los años, les exigíamos que se mostraran siempre regias y que se arreglaran todo el día. No importaba si sus cuerpos tenían la flacidez o hinchazón de varios embarazos.

Felizmente no me encuentro entre quienes alcanzaron tal categoría. Cuando quiso presentarse, por un poco de amor propio, recurrí al gimnasio y no sólo rebajé esa grasa abdominal -como diría Arjona- sino también los kilos que con los años llegaron y se quedaron. Hoy, tengo el peso de cuando me casé hace 25.

Pero tengo amigos que no. Lo mismo conozco a muchas personas que hace tiempo tiraron la toalla, prefiriendo lidiar con la barriga cervecera y comprándose cada año pantalones de una talla mayor con una correa más larga.

Hoy me acabo de enterar que ellos corren el riesgo de sufrir demencia senil cuando ingresen a la tercera edad. Y no es la atrevida premonición de algún chamán o aventurero que interpreta los signos zodiacales. No. Se trata de un amplio estudio divulgado por la revista norteamericana Neurology.

El trabajo fue realizado por la División de Investigaciones de Kaiser Permanente, una aseguradora de salud, y tuvo una duración de 36 años, lo que demuestra la seriedad del mismo; durante ese lapso se estudió a 6,583 personas -de entre 40 y 45 años- a quienes se midió su densidad abdominal.

La doctora Rachel Whitmer, autora del análisis, afirma que dicho diagnóstico demuestra una vinculación directa entre mayor circunferencia de barriga y riesgo de demencia. Este se suma a trabajos anteriores que confirman que a mayor exceso de peso mayor riesgo de diabetes, derrames cerebrales y enfermedades cardiovasculares.

Las cifras del alarmante estudio indican que quienes lucieron sobrepeso y barriga abultada tuvieron el doble de probabilidades de desarrollar demencia que las personas con peso y barriga normales, triplicándose para quienes estuvieron en la categoría de obesos.

Asimismo, las autopsias demostraron que el nivel de adiposidad abdominal en adultos de edad avanzada tuvo vinculación con la atrofia cerebral, principal causante para desarrollar algún tipo de demencia, lo cual puede empezar en la edad mediana (o sea entre los 40 y 50).

Vicente, un amigo que hace unos meses recién superó los 40 años pero con su “curva de la felicidad” sin haberse casado, comprometido siquiera y menos tener quien le cocine, ha jurado regresar al gimnasio luego de su fracasado intento de hace un lustro.

Juan Carlos, Esteban, Manuel y Vicente

En ese entonces, muy afanoso, se inscribió tras ser convencido por Juan Carlos, Esteban y Manuel, ya que ellos también asistían. Todo iba bien hasta que este trío compró una trusa de encaje rojo, coquetamente femenina, y se la escondió entre sus implementos de baño. Una noche, al terminar la jornada de ejercicios, luego de ducharse, en el vestuario lleno de hombres, Vicente estiró la toalla para secar su adiposa figura, con tan mala suerte que la prenda íntima cayó al suelo ante el asombro de todos los presentes. Desde entonces justificó su fama de solterón.

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Balada para un gordo

viernes 28 de marzo de 2008

Desempleo y divorcio

La idea de crear un blog empezó a rondarme hace dos meses, fue luego que uno de mis hermanos, periodista también, cumpliera un año de exitosa labor en un espacio similar a este.

“Debe ser un tema atractivo” dijeron quienes conocen de esto mas que yo. Al buscarlo y porque, precisamente los de mi generación ¡ya fuimos! es que varios colegas, tanto de medios como de la universidad, pidieron escribir sobre las angustias que vivimos quienes estamos en la base 5.

Ya no se trata de currículo, estudios, pergaminos, experiencia y cualquier otra exigencia que bien se pueden satisfacer si nos guiamos por los avisos que salen los domingos en el diario decano. Se trata de que no cumplimos con el principal requisito: ser menores de las tres décadas y media.

Entonces allí vamos sobreviviendo, con nuestros hijos haciéndose más hombres cada día, y comprobando cómo sus amigos que estudiaron lo mismo, pero sin experiencia, acceden más fácil a esos puestos en vez de nosotros.

Y si a esto se suma que nuestra generación es la generación de los divorcios, coincidirán que estar sin trabajo y sin pareja es una mezcla explosiva altamente depresiva que podría estallar en cualquier momento.

Si Renato Cisneros, con apenas 32 años, escribió durante un año “Busco Novia”, y le tomó ese lapso para conseguir una, imagínense cuánto puede tomarle a uno que superó los 50, sobre todo si el ego masculino pide una muchacha que no pase los 35 (similar a los anuncios laborales).

Pretendo describir vivencias de gente amiga, que en conversaciones muy íntimas se lamenta por no hacer realidad uno de los dos grandes deseos del ser humano: un trabajo permanente que le permita ingresos o un amor de pareja a nuestra edad. Y a veces con ambas carencias.

Muchos preguntarán si no es una terapia para desahogarme de frustraciones laborales y sentimentales. Por supuesto que quien escribe, y mucho más yo un ex estudiante de literatura que abandonó San Marcos para dedicarse al periodismo, pone mucho de su vida íntima en cada escrito, para qué negarlo. Pero, en este momento, tengo un trabajo que me deja en libertad para presentarles la osadía del blog propio. Igual pasa con mi vida sentimental, estoy tranquilo y sereno.

Sin embargo, si saben de una chambita para los mayores de 50 no duden en pasar la voz y lo mismo si hay alguna chica que busque pareja, mis amigos se lo agradecerán.

Por lo pronto Juan Carlos, Esteban y Manuel -patas entrañables desde la universidad- esperan ansiosos esta publicación. Los dos primeros son divorciados, uno más de 10 años y el otro apenas 18 meses. El tercero en cambio sigue viviendo con su esposa bajo el mismo techo, aunque hace tiempo dejaron de amarse.

Pese a ser excelentes profesionales tampoco escapan a los sinsabores de quedarse sin un empleo pleno. Mientras a uno sus beneficios sociales le alcanzaron para invertir en un snack al paso, a los otros apenas les dieron las gracias, obligándose a taxear mientras encuentran una nueva oportunidad de trabajo.

Eso si: pese a los problemas y exigencias diarias -propias y de sus familias- manejan la filosofía de “¡vive la vida y no dejes que la vida te viva!”: por eso ante los ojos de los demás son unos tipos envidiables.