viernes, 15 de agosto de 2008

Lo que cuesta criar un hijo (II)


Algunas semanas atrás publiqué que un matrimonio deberá gastar entre 148 mil y 300 mil dólares para criar a un hijo desde que nace hasta que éste cumpla su mayoría de edad. También precisé que tal indicador fue resultado de un trabajo diseñado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos y abarca los costos de alimentación, vivienda y escolaridad. David Miranda, un docente universitario colombiano, me hizo llegar un comentario extenso que deseo reproducirlo:

******

Recientemente publicaste que el costo de crianza de un niño desde su nacimiento, hasta la edad de 18 años, era de 148 mil dólares, para una familia de clase media. Para aquellos que tenemos hijos, estos números nos llevan a fantasear sobre todo el dinero que podríamos tener amontonado si no fuera por ellos. Para otros, este número podría confirmar su decisión de seguir sin hijos.

Pero 148 mil dólares no es una cifra tan grande si la desglosamos, ya que se convierte en: $ 8,222.22 por año, $ 685.18 por mes, $ 158.11 por semana. O sea, tan sólo $ 22.58 por día, un poco menos de un dólar por hora.

Aun así, se pudiera pensar que el mejor consejo financiero podría ser: “No tengas niños si quieres ser rico”. Y además hay quienes se extrañan que haya padres dispuestos a invertir no sólo 148 mil sino 300 mil o más dólares.

Yo creo que aquí debemos cambiar el concepto y preguntarnos ¿qué vamos a obtener a cambio de esta gasto?. Permíteme ensayar algunas respuestas:

-El derecho a darle tus nombres y apellidos.
-Escuchar sus risitas bajo las sábanas todas las noches.
-Recibir más amor del que tu corazón pueda soportar.
-Inagotables besos de mariposa y abrazos de oso.
-Su asombro interminable ante las maravillas de la naturaleza.
-Una mano para llevarlo por donde quiera.
-Un compañero para volar cometa o construir castillos en la arena.
-Alguien que te hace reír con sus ocurrencias cuando estés molesto.

Sólo con un hijo nos sorprenderemos cuando mantenga el equilibrio en la bicicleta o aprenda a sumar y restar o cuando ya empiece a leer sin nuestra ayuda. Un hijo es la excusa perfecta para dejar de hacer tus cosas y ponerte a ver dibujos animados un sábado por la mañana, ir al cine para disfrutar las nuevas películas de Disney, o simplemente pedir juntos un deseo a una estrella fugaz.

Con él pegarás arco iris, corazones y flores debajo de los imanes del refrigerador y coleccionarás flores de tallarines pintados para navidad, impresiones de las manos en arcilla y tarjetas con dibujos en la parte de atrás para el Día del Padre o de la Madre. Con él podrás disfrutar cada actuación que tenga en su colegio o escucharás atento la canción o poema que aprendió para ti en el día de tu cumpleaños.

Por 148 mil dólares no hay mejor gasto para tu dinero.

Serás su héroe sólo por recuperar un juguete del techo del garaje, por quitar las ruedas de entrenamiento de la bicicleta, por sacar una astilla, llenar la piscina inflable, llevarlo de caballito muy lejos y por adiestrar su equipo de fútbol que nunca gana pero que siempre logra como premio un helado.

Por 148 mil dólares conseguirás un asiento VIP en su historia para ser testigo de su primer paso, su primera palabra, su primer diente, su primera oración, su primera vez en los juegos mecánicos, su primera cita. Gracias ese gasto conseguirás ser inmortal pues agregarás otra rama a tu árbol genealógico y, si tienes suerte, nietos.

Si lo sabes hacer, con un hijo te graduarás con todos los honores en otras ramas del saber humano como la psicología (para escuchar sus problemas), la nutrición (para enseñarle a alimentarse y que no coma sólo lo que le gusta), el derecho (para aplicarle justicia cuando haga travesuras o se porte mal), las comunicaciones (para escucharle y que te escuche) y en sexualidad humana, (cuando sus despertares de adolescente te abrumen con sus preguntas). Eso es algo que ninguna universidad del mundo puede igualar.

Ante los ojos de tu hijo, especialmente cuando es un niño, estás en el mismo escalafón con Dios, pues tienes todo el poder para calmar su llanto, espantar los monstruos que están debajo de su cama, remendar su corazón roto cuando le abrume la tristeza, organizar y vigilar sus primeras fiestas. Pero lo más importante: Amarlos sin límites, de forma tal que un día ellos amen como tú, sin tomar en cuenta el costo.

Por todo ello, un hijo jamás será un gasto sino una buena inversión. ¿No crees?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Max, felicitaciones por tu comentario, que feliz seria el mundo de los niños si la mayoria de la gente pensara como vos y en especial los padres.Sabes siento coraje de mi por no haber experimentado esos sentimientos tan tiernos y nobles. Dichoso vos, un abrazo y felicidades.

viagra online dijo...

Lo peor de todo es que los padres alegan el cuidado de sus hijos a terceros en vez de preocuparse de ellos mismo y estar pendientes a lo que ellos hacen.

Viagra Canada dijo...

Pues si es una gasto que %100 por ciento vale la pena, y durante el proceso de gasto se le debe educar bien para que sea una persona de bien y servirle de guia y no dejarle caer en el mal camino, excelente comentario por parte del se~or.
Gracias

Holliday Park dijo...

interesting and helpful tutorial. I must say this is a great article i enjoyed reading it. Thank you so much for the very valuable information you have shared here for your user.