
No recuerdo quién dio el primer paso para superar las tensiones de años anteriores. Debe haber sido ella pues hasta ahora es una mujer sin rencores, locuaz y sin tristeza alguna.
La conocí una tarde de verano y su belleza juvenil tatuó desde entonces mi alma y mi cuerpo. Le dije que la amaba y ella me dijo te amo igual. Le dije que siempre sería suyo y ella me dijo lo mismo. Le dije que nunca la dejaría y ella me dijo así será. Le dije adiós un día y ella me dijo adiós.
Al conversarle esa noche sentí la sensación de la vez primera. Medí cada una de mis palabras intentando construir no sé qué. No me atreví a mirarla fijamente pues no deseaba delatar mi debilidad. Temí lastimarla y que otra vez me mantuviera a distancia.
Los seres humanos hacemos estupideces cada día, construimos y destruimos, aclaramos y enturbiamos, damos vida y matamos, elevamos algo y lo tiramos al piso, y yo hice muchas, especialmente con ella. Y sin embargo estaba sentada frente a mi, diciéndome sin decirlo: ¡ya me olvidé cómo te portaste!.
Juntos vivimos tanto. Reímos, bailamos, viajamos, bebimos, gritamos, lloramos, sufrimos, nos lastimamos, pero por sobre todo nos amamos. ¿Cuánto?. Ella lo sabe y yo lo sé. ¿Lo demostramos?. Creo que fue insuficiente. ¿Seguimos en nuestros pensamientos?. De ella no sé, de mi parte nunca la olvidé.

Debo admitir que es imposible borrar de la memoria a una hembra como ella. Su risa transitada de doncella a mujer, su evolución de timidez a certeza, su crecimiento de estudiante a profesional, todo eso estando a su lado, permanecen en mi. Sigue tan linda como el día en que decidimos ser uno del otro. Me arriesgué a expresarlo pero solamente sonrió. Si me creyera que no fue un cumplido.
Dialogué con ella de nuevo, como antes, y estuve inseguro. No me atreví a decirle que respiro distinto cuando la veo. Tuve vergüenza de invitarle a que dicho encuentro se repitiera. Callé cuando quería pedirle que me abrazara. Deseé colocar su cabeza en mi hombro y permanecí inmóvil. Quise tomar su mano pero ni lo intenté. Sólo rocé sus labios al despedirnos y esta escena se me repite despierto y dormido.
Detalles - Roberto Carlos
1 comentario:
¿Maxito, lo escribiste pensando en mi?
Publicar un comentario